Marzà defiende el valenciano como derecho y no como una "imposición"

El conseller además puesto en valor otras medidas, como acabar con los privilegios a la hora de elegir centro

20.07.2016 | 01:17
Marzà defiende el valenciano como derecho y no como una "imposición"

El conseller de Educación, Cultura y Deporte, Vicent Marzà, ha defendido que la enseñanza del valenciano es "un derecho" para conseguir la integración social y ha rechazado que se trate de una "imposición" del Consell.

El conseller ha participado en la segunda jornada del "Fòrum ètica pública i democràcia. Diàlegs d'estiu", organizado por la conselleria de Transparencia en la Sede Ciudad de Alicante de la Universidad, donde ha respondido a decenas de preguntas de los ciudadanos durante más de una hora, lo mismo las responsables de Justicia, Gabriela Bravo, y de Sanidad, Carmen Montón. Marzà ha destacado la creación de la Dirección General de Política Lingüística "para hacer una buena gestión y fomentar todas las lenguas" y ha dicho que entre las medidas se han impulsado hay "acciones positivas hacia la minoritaria", en referencia al valenciano, ya que ésta "es un derecho".

"Se habla de imposición cuando es al contrario. Queremos que el conjunto no se divida sino que se una y acceda a los mismos derechos" para, por ejemplo, acceder a los empleos de la Función Pública autonómica independientemente de que se provenga de un territorio valencianoparlante o no.

Para el conseller, hay que potenciar que las dos lenguas oficiales "sean puentes y no torres" que contribuyan a la "igualdad de oportunidades", por lo que hay que trabajar para que "la gente pueda dominar de forma efectiva las dos lenguas". En todo caso, en el debate lingüístico ha apostado por hacer "mucha pedagogía y explicar a las familias que (el valenciano) es bueno para sentirse integrados en la sociedad".

En cuanto a la reacción que ha suscitado en la comarca alicantina de la Vega Baja la eliminación de la exención lingüística, el conseller ha señalado que el Consell ha defendido la misma posición desde el primer momento y ha achacado a "la demagogia del PP" y a "ámbitos políticos que buscan el partidismo" las distensiones ya que cree que "la mayoría de la población no quiere estar dividida de otra parte del territorio".

"Es una oportunidad para todos poder acceder a ese derecho", ha subrayado Marzá, quien ha defendido en la necesidad de dominar el valenciano, el castellano y otros idiomas como el inglés. Ha sido rotundo en la aplicación del "requisito lingüístico" para que desde todos los ámbitos de la Administración valenciana se pueda atender a los ciudadanos "en la lengua que se expresen".

De la concertada, ha indicado que la legislación contempla "claramente" que para que un servicio público sea prestado por una empresa privada "hay que tener un número mínimo de alumnos" y ha añadido que si esta cifra es inferior "es que ese servicio no se presta con la eficiencia que necesita un sistema concertado". El conseller ha hecho una pequeña presentación de su primer año en el cargo donde ha destacado que ha tratado de emprender medidas para "fomentar derechos y acabar con privilegios" con el fin de reducir las desigualdades sociales, aunque es consciente de que "en un año no se puede cambiar todo porque había muchas cosas por hacer".

Ha señalado que en estos doce meses se ha elevado la eficiencia en la gestión de servicios públicos, lo que se refleja que con el mismo presupuesto haya más becas, se hayan reducido de 20 a 10 días el periodo de sustitución de docentes, que la Comunitat sea el territorio que más proyectos europeos ha obtenido y que se hayan abierto 443 aulas.

También ha puesto en valor otras medidas, como acabar con los privilegios a la hora de elegir centro, tratar de situar a la cultura como una industria capaz de crear empleo, el banco de libros -Xarxa Llibres-, la apertura de aulas de 2 años, la regulación de la jornada escolar y doblar las oposiciones convocadas.

"Hemos pasado de la ocurrencia a la estratega y hemos dejado el clientelismo", ha incidido antes de admitir cierta autocrítica al indicar que se ha fallado en aspectos relacionados con la tramitación burocrática administrativa.

Entre los retos que le quedan, ha informado de que el 50 por ciento de las infraestructuras educativas necesitan una reforma integral y ha prometido que las obras se harán siguiendo criterios objetivos y no de afinidad entre el color político de la Generalitat con los cargos municipales, como cree que ha ocurrido en el pasado.

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