Condena por agresión Un casero para ilustres muy poco protocolario

01.05.2016 | 23:18

Ser titulado superior era exigible para ser casero del Casal de Ifach. Otro de los requisitos, no estipulados legalmente, tiene que ver con conocimientos del mundo de la hostelería dado que en teoría se trataba de regentar un hotel. Pequeño, apartado y de capital público, pero hotel al menos sobre el papel. En su currículum, Salvador Gil podría esgrimir como experiencia hostelera dos puñetazos a un joven en un bar de enfrente del Ayuntamiento de Benidorm en 1997.

La agresión le valió una condena a nueve meses de cárcel dictada por el juzgado de lo penal número 7 de Alicante y ratificada por aquella Audiencia Provincial. Los hechos sucedieron cuando el agredido entró en el bar con su novia y al dirigirse al baño rozó con el codo a Gil y a un amigo, que también fue condenado.

Las disculpas que pidió el joven no le eximieron de llevarse los golpes que le causaron lesiones. «No sabes quién soy yo», le espetó Gil a la víctima. Era aún el chófer de Zaplana, «lo que explicaría la prepotencia» mostrada por el agresor, según la sentencia. f. arabí

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