Iglesias fuerza la ruptura con Compromís al impedir el grupo propio y debilita a Oltra

Los diputados de Podemos y Rosana Pastor se desmarcan de la petición a la Mesa, que no cumple los requisitos al ser firmada sólo por los 4 diputados del Bloc e Iniciativa

20.01.2016 | 14:15

La vicepresidenta tendrá que elegir entre mantener la unidad de su coalición o su apuesta podemista.

En las derrotas, el cómo suele resultar más doloroso y gravoso que el qué. Compromís-Podemos no podrá finalmente conformar el primer grupo parlamentario valenciano de la historia. No es una sorpresa. El líder del Bloc, Enric Morera, el sector crítico de los nacionalistas y hasta el propio secretario general de Podemos en la Comunidad Valenciana, Antonio Montiel, habían reconocido la dificultad del empeño. Dependía de una interpretación laxa del reglamento de las Cortes. El PSOE y la mayoría conformada por PP y Ciudadanos en la Mesa, habían rechazado el grupo valenciano de nueve diputados. Y el líder de Podemos, Pablo Iglesias vetó el plan B, consistente en sumar a ese equipo valenciano a los dos de Izquierda Unida.

Las últimas horas de negociación, ayer, solamente sirvieron para agravar el problema y hacer saltar por los aires la relación entre Compromís y Podemos. Ni siquiera una Mesa conformada por militantes de Compromís autorizaría la petición de grupo finalmente registrada. Porque solamente cuatro de los nueve la formalizaron. Los cuatro diputados de Podemos y la independiente Rosana Pastor (iba de cuatro en la lista por Valencia, cuota podemista) no firmaron. Pastor no había rubricado formalmente ningún grupo. Con lo cual, ni se cumplen las condiciones técnicas de un mínimo de cinco parlamentarios, ni Compromís podrá acudir al Constitucional a pelear hasta el final ese grupo. Los parlamentarios valencianos podemistas –Àngela Ballester, Txema Guijarro, Rita Bosaho, Rubén Martínez Dalmau y la propia Pastor– se ubican en el grupo conformado por Podemos y las confluencias, esto es, En marea y En comú podem, de Ada Colau.

Desde Compromís, especialmente en el Bloc, acusaban ayer a Podemos de incumplir el pacto electoral firmado ante notario. «En caso de que la Mesa del Congreso, con una interpretación restrictiva del reglamento, denegara los derechos de los miembros de la candidatura a constituir un grupo propio valenciano, estos agotarían la vía legal, llegando al Constitucional. Mientras, los miembros de la coalición propuestos por Podemos podrán optar por constituir un subgrupo valenciano dentro de Podemos». Justo lo que han hecho los de Podemos, pero Compromís les reprocha que ni siquiera han formalizado su petición a la Mesa para que la negativa pudiera explotarse política y jurídicamente.

La hora de la verdad en Iniciativa
El desenlace es el peor de los posibles. Anoche, desde el Bloc recordaban que de haber sabido que la unidad de actuación se quebraría sin formalizar la petición de grupo, Compromís se habría constituido con Izquierda Unida, antes de que Alberto Garzón se juntara con Esquerra Republicana y EH Bildu. La situación genera una crisis interna en Compromís, amenazado en su estabilidad y deja a la vicepresidenta Mònica Oltra en una situación muy delicada.

Era la gran apuesta estratégica de Oltra, que había consumado con éxito sus primeros pasos en la campaña presidencial de 2019 con vistas a dar el «sorpasso» al PSPV como líder de toda la izquierda de los socialistas. Una vez se consume oficialmente el rechazo de la Mesa, los dos parlamentarios del Bloc se inscribirán en el Grupo Mixto. Baldoví sigue donde estaba. Falta por determinar qué harán Enric Bataller e Ignasi Candela, de Iniciativa. La decisión depende de Oltra y su partido. No es nada fácil y no la tomarán, apuntaron ayer fuentes próximas a la vicepresidenta del Consell, hasta que no se reúna la dirección de Compromís para abordar la situación.

De momento, Oltra queda formalmente al margen de los otros dos líderes de la izquierda emergente: Pablo Iglesias y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Desde el sector crítico del Bloc sostenían antes y durante la campaña que llegado el caso no tenían dudas de que la vicepresidenta rompería la unidad de acción con los nacionalistas.

Es el momento en el que tendrá que decidir si dobla su apuesta podemista o se inclina por superar una nueva crisis de Compromís sin llegar a la separación y mucho menos al divorcio.

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