JOSÉ ANTONIO GALVAÑ
La Mitja Marató de Santa Pola no tiene limites. La XXI edición de la prueba de la villa marinera fue todo un espectáculo, superó el récord de participación, con 6.864 atletas, y los ganadores, tanto masculino como femenino, lograron pulverizar las mejores marcas de la carrera.
Todo salió a pedir de boca. A pesar de que los avances meteorológicos anunciaban lluvia, la mañana fue excelente, el sol lució y su contraste con el mar ponía de manifiesto los encantos de Santa Pola. La temperatura de 12 grados con ausencia de viento era perfecta para correr. Si añadimos que los atletas de élite que acudieron presentaban marcas personales por debajo del récord, todo invitaba a rebajar las marcas. Y así fue. El joven keniata de 22 años Erick Kibet voló sobre el trazado santapolero y recorrió los 21 kilómetros y 97 metros en un espectacular tiempo de una hora, un minuto y diez segundo, mejorando en 43 segundos la marca que su compatriota Silas Sang estableció en el año 2008.
De salida se formó un grupo de cinco corredores, pero a partir del kilómetro siete se descolgaron los marroquíes Hassan Belkhanouch y Mohammed Blal, quedándose en cabeza los keniatas Kibet, Stephen Tum y Bernard Rotich. Por el kilómetro diez, los tres de cabeza llevaban un ritmo con 40 segundos por debajo del récord anterior. Tras el paso por el kilómetro 13, Kibet pegó un tirón y se marchó en solitario. Tum y Rotich trataban de seguirle, pero era imposible. Al paso por el kilómetro 15, el líder, a pesar de su cara de sufrimiento, seguía mejorando su ritmo y Tum descolgaba a Rotich. El récord estaba cantado y Erick Kibet se presentó en solitario en la línea de meta con un espectacular registro de una hora, un minuto y 10 segundos, aventajando en 18 segundos a Stephen Tum, que fue segundo y también mejoró la marca anterior, y en 48 segundos a Rotich, que terminó tercero. El ganador se embolsó 5.000 euros por batir el récord y 600 por vencer la prueba.
Más fácil de lo esperado
Kibet comentó tras su triunfo que «pensaba que me iba a costar más batir el récord. La climatología me ha ayudado. Cuando iba por el kilómetro 15, viendo el tiempo que llevaba, estaba convencido de que batiría el récord. Estoy muy contento, me ha gustado mucho la prueba y espero venir en próximos años».
Pero si en chicos el espectáculo fue grandioso, las chicas no fueron menos. Desde el pistoletazo de salida, las también keniatas Joyce Chepkirui y Helah Kiprop se pusieron en cabeza, pero conforme iba avanzando la prueba, Chepkirui, que curiosamente es la esposa del ganador absoluto, se quedó sola, acompañada de un grupo de atletas masculinos. A un ritmo de 3,20 el kilómetro llegó a la meta con un tiempo de una hora, diez minutos y 27 segundos, rebajando en 25 segundos el récord de María Abel. De esta forma, la keniata, de sólo 21 años, también se llevaba 5.600 euros, al igual que su marido. La segunda posición fue para Helah Kiprop, a cuatro minutos y 57 segundos de la vencedora, y la tercera para Gladys Jebet, a cinco minutos y 25 segundos.
Joyce Chepkirui sufrió un pequeño desvanecimiento tras cruzar la meta, pero tras ser atendida por los médicos, las pruebas de saturación daban 99 y presentaba menos de 100 pulsaciones. El doctor que le atendió señaló que «ha sido como consecuencia de parar de golpe tras un ritmo tan rápido. Pero la saturación y las pulsaciones que presentaba eran increíbles».
La atleta keniata, tras recuperarse en el hotel, antes de recibir su premio, comentó que «llegué exhausta. No venía con la intención de batir el récord, sólo a intentarlo. Pero en el kilómetro 15 llevaba una marca muy buena y me convencí de que era posible. Ha sido una carrera muy buena y espero repetir».
María Teresa Blasco
La XXI Mitja Marató de Santa Pola siguió deparando más records. Además del absoluto, tanto masculino como femenino, María Teresa Macia también consiguió batir su propio récord de la categoría local. La atleta santapolera detuvo el reloj en una hora, 22 minutos y 45 segundos, mejorando en 31 segundos su anterior marca.