La cuestión, se mire por donde se mire, es de pelotas. Un socialista, Mariano Beltrá, y una popular, Adela Pedrosa, alcalde y alcaldesa de Novelda y Elda respectivamente, tienen entre sus manos qué hacer con los planes "golfistas" que les dejaron sobre la mesa sus antecesores en el cargo, que, ironía del destino, fueron un popular (Rafael Sáez); en Novelda y un socialista (Juan Pascual Azorín); en Elda. Ambos, Beltrá y Pedrosa, por esas cosas que tiene la política y que los ciudadanos cada vez les cuesta más de entender, se pueden ver abocados a hacer lo contrario de lo que dijeron y prometieron en la anterior legislatura y durante la campaña electoral que les permitió a los dos partidos dar el salto de la oposición al gobierno. Y es lo que pasa, que lo que entonces eran (los campos de golf con megaurbanizaciones); vistos como proyectos inviables y nada deseables, ahora, ya cómodamente instalados en el despacho municipal y bien asida la vara de mando, pueden pasar a ser el-camino-que-a-todos-nos-traiga el prometido maná. Pedrosa, desde Valencia y siendo entonces secretaria regional del PP, maniobró lo suyo para impedir que su grupo votara a favor de los siete mil bungalows con golf de las Cañadas en Elda (sólo logró convencer a la mitad, la otra pasó de ella);, mientras que Beltrá casi fue el confesor de los vecinos del Pla en su lucha contra el plan urbanístico que ahora sí parece querer. No sabemos si tan repentino cambio se debe a que ya han aprendido a utilizar el palo bueno para llevar la bola al agujerito. Capaces son.