Algo no cuadra o está desenfocado a la hora de enjuiciar el catálogo de apagones de luz que sufrimos por aquí a lo largo del año. Por un lado la compañía que suministra electricidad a la mayoría de viviendas, industrias y comercios de toda la provincia asegura que ha invertido 57 millones de euros en la red de distribución de Alicante durante el año que acaba de terminar y por otro la provincia se sitúa a la cabeza de toda España en el número de interrupciones y registra a la vez los cortes de luz de mayor duración. Es decir que o la inversión de la empresa, centrada principalmente en la construcción y mejora de subestaciones, líneas eléctricas y centros de transformación no es suficiente, o el ritmo de crecimiento urbanístico-industrial de esta tierra en los últimos años es tan vertiginoso que no da tiempo a planificar con un mínimo de acierto. Sea por una causa o por la otra, lo cierto es que el último borrador de planificación energética del Ministerio de Industria, que emite una proyección sobre una horquilla que abarca los años 2008 a 2016, indica que algunas provincias, entre las que está la nuestra junto con Madrid, corren severos riesgos de apagones. Es decir, más cortes de los ya registrados en algunas comarcas y justificados, casi siempre, debido al alto índice de demanda a causa del frío en invierno o durante el verano por el tirón que sufre la red a causa del consumo que hace el personal del aire acondicionado. Suele pasar lo mismo con las urgencias hospitalarias. Sanidad argumenta que, dependiendo de la época, se saturan por la incidencia en los pacientes de las altas o de las bajas temperaturas. Pues si se sabe, habría que pedir una mayor inversión en nuestra provincia y adelantarse al futuro para evitar esos cortes de luz de los que alerta el propio Gobierno.