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e han dado cuenta de que las damas más listas de este país no sólo no aparecen, digo por voluntad propia, en pantalla, y que cuanto menos salen, más se acrecienta su imagen divina e inalcanzable como reinas imbatibles ¿Se dan cuenta de que
Isabel Preysler
, en verano, parece un anacronismo ya que lo suyo son, o eran, los chocolates con polvillo dorado de la navidad, o sea, una dama de temporada invernal Algunas tratan de imitar a la más grande, pero la vanidad les puede y acaban cediendo. Quisieran ser perpetuas, no irse nunca, y por eso, verano tras verano, las vemos envejecer manteniéndose muy tersas bajo la luz de los quirófanos. Y a falta de bombones que sirve el mayordomo bien vale una playa para el ritual del posado. Pensemos en la mujer tetuda, en ese parachoques de
Ana Obregón
, en su enfermizo protagonismo.
Al grano. ¿Por qué este año, de haberlo, interesaría más, mucho más, un posado, lamido por la espuma del mar, de su novio
Darek
, esté presente en la foto Anita o no Algunos programas, sobre todo en eso que llamamos extrarradio de las cadenas nacionales en el que recalan algunas caras conocidas, como no tienen presupuesto para pagar visitas de postín ni imaginación para hacer otra cosa que no sea el tontucio corrillo de chismosas, siempre hay algún atrevido que suple con sus burdas imitaciones la carencia de famosos. Hay una cadena por ahí, con ese estilo paticorto de Popular TV, la del santo vodevil, que también hace de la solemnidad un ajuste de cuentas con el humor. Y sacan a un tipo que imita a otra perseguida, a
Cayetana de Alba,
la duquesa. Patético. ¿Por qué las malas cadenas, la gente ignorante, confunde el espectáculo con la desvergüenza