16 de abril de 2018
16.04.2018
Echar la piedra

Juan Rodenas, un médico que pinta y escribe

Han educado mi olfato los olores de la Plaza de Abastos que, con la vista y el tacto me hacen notar que estoy vivo»

16.04.2018 | 04:16
Juan Rodenas, un médico que pinta y escribe

Juan Rodenas Cerdá nació en la plaza de Abastos número 8 en 1941. «A la casa de mis padres se entraba salvando grandes escalones, por un pasadizo entre la parada de verduras de Salvador «el Aspero» y el puesto de La Pastora. En la casa una de las cámaras, que servía de cocina, comedor y cuarto de labores, tenía ventana al patio interior de la tienda de Domingo. Han educado mi olfato los olores de la Plaza de Abastos que, con la vista y el tacto me hacen notar que estoy vivo». Sus recuerdos infantiles pasan por la tía Mariana de la Vajilla y Gasparet su marido, Margarita la de la Casa de les herbes, los salazones de Rafael Penalva, la tienda de enseres de Bartolo o la tienda de ropa de Pepito. Le «chollaban» en la barbería de Pedro y por allí estaban también Paco el de las tartanas, Pascual el de la cacharrería, la posada de Berenguer, el bar Nido, la casa de Pascual Tormo «El Caragolet», la sastrería de Lozano que hacía trajes por consorcio, el bar de Poyes, Marta la verdulera, el bar de Chona y Faíto, las carnes de los Chavales, Chimo, Los Pastoros y Casimiro, Pascuala «La Gallinera», Los Valentines, la tienda de Pepe Castaño y el bar El Molinet, todos ellos en la memoria de un niño de la década de los cuarenta.

Juan es hijo de José Rodenas Chilar «Barberillo» (1907-1969) y de Aurelia Cerdá Llorca «Chavala» (1913-1986). Su padre ejerció más que como barbero como practicante y con su bicicleta pinchó inyecciones a medio pueblo. Fue también practicante de la Casa de Socorro y de la fábrica del Trust. Por aquello de la geografía la guerra y su condición de teniente de sanidad, en la posguerra tuvo un año y medio de inhabilitación completa –estuvo en un barco prisión en San Sebastián- y en la posguerra recibió la ayuda del médico Miguel Salvetti Pardo, que intercedió por él. Su padre nunca contó a los suyos –ni a él ni a su hermano José Antonio- lo mal que lo pasó.

Juan comenzó sus estudios en la escuela de cagones de Teresa Falcó y en la escuela Unitaria Nacional número 2 de Julio Ramón Segrelles. En la escuela de don Julio llegó el mestre de capella Pascual Tormo a probar las voces de los niños. Cuando su madre le preguntó a su hijo cómo le había ido la prueba, le contestó lo siguiente: «M´ha dit l´home que ho he fet tan bé, que demà no fa falta que hi torni». El bachillerato lo cursó en el colegio de la Asunción con un excelente profesorado del que Juan guarda un inmejorable recuerdo (María Teresa Vega, Carmen Sainz, Luis Chorro, Balbino Barceló, Álvaro Garrido?). Se examinó de Preuniversitario en el Instituto Jorge Juan de Alicante y marchó a la Universidad de Granada para estudiar la carrera de Medicina. Su padre le dijo que estaban allí dos ilicitanos que eran magníficos profesores: José Rico Irles y Pedro Amat Muñoz. Allí estuvo entre los años 1960 y 1966 y dos años más para especializarse en el aparato digestivo. El responsable de aquel curso, el catedrático Arsacio Peña Yáñez, con la mayor humildad le dijo que se fuera a Barcelona al hospital de San Pablo porque allí sí iba a aprender su especialidad. Y se fue a aquel hospital en 1968 en el que tuvo como maestro a Francisco Vilardell Viñas. Trabajó como médico interno residente y nunca mejor dicho porque, con una guardia cada cuatro días, allí comía, dormía y hasta le lavaban su ropa. El hospital de San Pablo le permitió pasar ocho meses de formación en París en 1970, en prestigiosos hospitales como Bichat, Hotel de Dieu o Sant Antoine.

Se hizo novio de la jefa de enfermeras, Begoña Calvo Curiel, con la que se casó en Begoña (Bilbao) en 1972. Del matrimonio nació Nerea. Ejerció como médico siempre en Barcelona y en los años ochenta se licenció en Historia. Su trayectoria reciente es mucho más conocida, como pintor y como escritor. En el diario INFORMACIÓN comenzó a escribir en 1999 de la mano del periodista Antonio Juan Sánchez Díaz y se convirtió en columnista habitual en los diez años siguientes. En Elche cuando no presenta una exposición de su obra pictórica, nos ofrece un nuevo libro. Hasta ahora ha publicado Epidemias pestilenciales en Elche a través de su historia (2001), La vena artística. Una aproximación al escritor teatral alicantino Rafael Bernabéu Llorca (2005), La revista y su presentación en el Teatro Provincial de Alicante, 1941-1975 (2011) y La revista musical y sus variedades en Elche, 1950-1975 (2014), entre otros libros.

Este jueves 19 de abril, a las siete y media, en el salón de actos del Colegio de Abogados de Elche, se presenta su nuevo libro, «Escribo de ti y de mí», publicado en la colección Carrer del Compte de la Cátedra Pedro Ibarra de la Universidad Miguel Hernández de Elche. Un libro que recoge diez años como articulista del diario INFORMACIÓN y una buena parte de su pensamiento y de sus anécdotas. Por citar el último artículo: «Me gustan las brevas, el arroz con costra y los dátiles, Elche me encanta». Así que el próximo jueves estaremos con él todos los que apreciamos a Juan Rodenas Cerdá.

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