15 de abril de 2018
15.04.2018
Tribuna

Vanitocrito y titulitis

A mediados del siglo XIX ya se había formado un entramado social, existiendo unas pocas familias en las que sus economías les permitían ofrecer a sus hijos una preparación universitaria

16.04.2018 | 08:25
Vanitocrito y titulitis

Hoy cursan estudios universitarios, licenciaturas, diplomaturas, cursos de especialización y másteres gran número de torrevejenses. No es fácil imaginar quiénes y cómo se desenvolvían los estudiantes de épocas anteriores, cuando el acceso a la Universidad estaba sólo al alcance de los hijos de las familias más adineradas.


La relación de fuerzas entre alumnos de la universidad pública y la privada está cambiando en España, se está produciendo un trasvase de estudiantes de los centros públicos a los privados y la tendencia es evidente en los grados, donde la pública pierden alumnos cada año mientras la privada los ganan, siendo notable en los máster, donde cada curso hay más estudiantes.


Pero retrocedamos a lo que sucedía en el pasado. Torrevieja nace como población a finales del siglo XVIII y, si bien se disponía de maestro de primeras letras, don Francisco García Crespo, pocos o ninguno muchacho alcanzaba a obtener un título de Bachiller, para lo que había que desplazarse a Murcia o Valencia; mucho más dificultoso era obtener un título universitario, ya que, además de tener que desplazarse a otras ciudades, suponía un coste muy elevado para la mayoría de las familias no podía desembolsar.


A mediados del siglo XIX ya se había formado un entramado social, existiendo unas pocas familias -sobre todo de funcionarios de las salinas y navieros- en las que sus economías les permitían ofrecer a sus hijos una preparación universitaria. Entre ellos citaremos a Ascencio Manresa Navarro, que obtuvo el título de Médico el 3 de abril de 1846, empezando a ejercer en la población en ese mismo año; Rosendo Sánchez Barceló, licenciado en Farmacia, con título expedido en Madrid el 5 de enero de 1853, ejerciendo en la población al año siguiente; Tomás Zapata Ortega, con título de farmacéutico expedido en Madrid el 31 de julio de 1886, estableciendo una Farmacia el 19 de abril de 1889; y Manuel García Sala, con título de Médico Cirujano obtenido el 14 de julio de 1891. Pero dos jóvenes de Torrevieja destacarían sobre los demás en su currículum universitario:


Luis Cánovas Martínez nació en 1857 hijo de una acomodada familia de Torrevieja que no escaseó medios ni recursos para que la educación de su hijo fuera lo más brillante y sólida posible, dadas las relevantes condiciones intelectuales que desde su más corta edad dio más que sobradas muestras. Apenas finalizados sus estudios de primera enseñanza, en los que sobresalió entre todos los demás condiscípulos, no sólo por su constante aplicación sino por también por su amor al estudio, se trasladó a Murcia, en cuyo instituto ingresó en 1867, cursando el Bachillerato hasta alcanzar el título, en junio de 1872, después de unos brillantísimos exámenes.


Obtenida la llave que le abría de par en par en par la las puertas de todas las carreras y sintiendo una verdadera vocación por la de leyes, a ella se lanzó con todas las fuerzas de su inteligencia, trasladándose para ello a Madrid, realizando en la Universidad Central todos los estudios de Derecho Civil y Canónico, obteniendo la licenciatura en noviembre de 1877, doctorándose en junio del año siguiente y desarrollando en la toma de ambos títulos dos notables discursos que fueron muy elogiados, el primero sobre el tema «La Ley 22 de Toro» y el segundo, o sea el de la investidura de doctor, sobre «La adopción».


Apenas finalizada la carrera, se presentó, por el Ministerio de Hacienda, a una convocatoria para cubrir algunas plazas vacantes de Abogados del Estado. Se verificaron en Madrid desde el 1 al 18 de octubre de 1884, y en las que tomaron parte 138 opositores para cubrir ocho plazas, siendo tan notables las que llevó a efecto Cánovas, que mereció que el tribunal examinador le situase en el número dos, colocándose en el escalafón del ramo destinándole veto continuo a prestar servicios en Valencia, donde tomó posesión de su primer destino el 20 de diciembre de 1885.


Otro destacado estudiante fue Joaquín Chapaprieta Torregrosa, nacido en Torrevieja en 1871. Educado en un ambiente comercial -su padre era armador de buques e importador de maderas-, negocios de los que habría llegado a ser por un trágico accidente que le provocó una desviación de la columna vertebral, afectándole su desarrollo físico, produciéndole también una leve cojera. Esta situación le inclinó desde muy niño al estudio.


Chapaprieta cursó estudios de Bachillerato en el seminario de la Inmaculada Concepción y Príncipe San Miguel, de Orihuela. Terminados aquellos estudios, decidió comenzar una carrera laica, dejando sus estudios teologales. Inició los estudios jurídicos en la Universidad de Murcia y no habiendo acabado se trasladó a Madrid para su terminación. Allí acabó la licenciatura de Derecho e hizo el doctorado sobre Derecho Internacional en la Universidad de Bolonia, cuna de los grandes juristas, y lugar donde no tenía acceso cualquier expediente, ya que las exigencias académicas eran muy elevadas, limitando el acceso a cualquier estudiante. Años más tarde fue nombrado Doctor Honoris Causa por esta universidad. Terminar indicando que ocupó diversos cargos en la política: ministro de Trabajo, ministro de Hacienda y presidente del Consejo de Ministros.


Los expedientes académicos, tanto de Luis Cánovas como de Joaquín Chapaprieta, así como sus trabajos y calificaciones, se pueden consultar en los archivos de las universidades por donde pasaron.

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