13 de octubre de 2017
13.10.2017
Correo urgente 

Blade Runner y la ilusión

13.10.2017 | 04:58

Blade Runner fue una elegante e hipnótica película, con una magnífica banda sonora compuesta e interpretada por Vangelis, y elevada con razón a la categoría de obra de arte y film de culto, asociada a Ridley Scott y a Harrison Ford, que narra una historia de intriga y de ciencia ficción, con toques de cine negro, suspense, acción y poesía, en la que encuentro la estética y la emoción, que la han llevado a ser una de mis películas favoritas.


Y en la que con elementos de thriller, y en la ciudad de Los Angeles, que se presenta lluviosa y contaminada, en un futuro distópico e imaginario, se han desarrollado unos robots llamados replicantes, que llegan a rebelarse contra los humanos, que designan para enfrentarse a ellos a brigadas especiales de policías llamadas «Blade Runner».


Y ante la secuela de tan excelente película y cuyo título es Blade Runner 2049, me alegra e ilusiona que sea el director canadiense Denis Villeneuve el realizador de la misma, pues lo considero uno de los cineastas con mayor talento del cine actual, y que sea mi admirado Ryan Gosling el protagonista, junto a Harrison Ford, de la que imagino una brillante continuación de esa compleja historia de robots inteligentes e implacables perseguidores en un mundo futuro desértico e inhóspito, y el que personajes y situaciones me emocionen y capten mi atención e interés.


Y mientras espero animada que empiece la película, comento con mi compañera de butaca en la abarrotada sala, que coincidimos en que la ilusión es un bello sentimiento que nos permite concentrar nuestras fuerzas y dirigirlas a la conquista de un objetivo, con la esperanza de creer en cosas que no tenemos, pero que esperamos alcanzar y que nos ayudan a soñar y a vivir.


Permitiendo que nos sintamos plenos y motivados, cargados de energía y llenos de fuerza, alentándonos a fijar metas y construir proyectos, y es que como decía Gilbert Keith Chesterton, hay algo que da esplendor a cuanto existe, y es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina.


Como puede ser asistir al estreno de una película, continuación de un clásico de ciencia ficción, con mejores efectos especiales, y con un relato de acción que espero hipnótico y cautivador, y en el que me gustaría se profundizara en temas ya tratados en la primera parte, como el reconocimiento de la identidad personal, o el paso del tiempo, o la soledad o el amor, cuando, silencio, se apagan las luces, empieza la película..., comienza la emoción.

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