16 de septiembre de 2017
16.09.2017
Vox populi

Hacerse bien la raya

17.09.2017 | 00:08

En muchas ocasiones hacemos el ridículo por querer pasar por enrollados. Los padres de chavales de trece o catorce años pueden sufrir en silencio que sus hijos se vayan de botellón, si es que son incapaces de impedirlo, pero no pueden aplaudir el hecho en modo alguno, porque con su consentimiento les enviarían un mensaje confuso y nocivo a sus hijos. Muy al contrario, deben mostrarse firmes en la prohibición. Esto no es un juego. España es uno de los países de mayor consumo de alcohol del mundo. Y el consumo de alcohol como hábito es perjudicial para la salud y se considera una dependencia a partir de más de siete unidades al día. Dicen los expertos que una copa de ginebra supone unas tres unidades de alcohol. Piense por un momento lo que se bebe usted normalmente a diario y los fines de semana y haga cuentas. Esta misma semana España ha caído en el ranking de países con mejor nivel de vida del mundo por culpa del elevado consumo de alcohol en nuestro país. Y es que la permisividad y hasta lo bien visto que está en España el alcohol resulta de veras sorprendente. No existe una conciencia colectiva de los efectos tan devastadores que tiene para el organismo.


En la misma línea, la historia de las rayas y el ayuntamiento de Bilbao es sin duda alarmante. Puede que de fondo quienes idearon la campaña dirigida a los consumidores de cocaína, bajo el lema «Pica bien tu raya», y que estuvieron repartiendo tarjetas al efecto, no llevaran mala intención. Pero se equivocaron de medio a medio si creyeron que estaban haciendo algo bueno con esto. Desde las instituciones no se puede dar instrucciones o hacer publicidad que den la impresión de alentar al consumo de droga. Máxime cuando dicha sustancia es ilegal porque además de un veneno tiene una elevada capacidad adictiva. Celebro que retiraran la campaña, como no podía hacerse de otra manera. Y espero que, más que enseñar a hacerse bien una raya, las autoridades se devanen los sesos para darles a los jóvenes alternativas lúdicas al consumo de droga y alcohol. Para que lo más emocionante que hagan la mayoría de los jóvenes deje de ser tomar copas en vasos de plástico escuchando música por los altavoces del coche.

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