29 de agosto de 2017
29.08.2017
Visiones

Sí tinc por; Sí tengo miedo

29.08.2017 | 03:22

Sumándome obviamente al lema de la manifestación antiyihadista de Barcelona «No tinc por» («No tengo miedo» en castellano para que lo entiendan quienes no tienen la fortuna de dominar ambas lenguas oficiales, castellano y catalán, en España), tengo que expresar a continuación que «Sí tinc por» («Si tengo miedo»), no ya a las células yihadistas asesinas, que en cualquier lugar pueden sembrar el horror puntualmente, provocando un profundo e infinito dolor inmenso, asesinando cobarde e impunemente a personas inocentes e indefensas sin razón ni sentido alguno, pretendiendo arrebatarle su libertad para imponerles mediante la violencia y el horror inmenso su siniestro proyecto de sometimiento a sus fundamentalistas reglas sociales de su visionario e indiscutido sistema de esclavitud y anulación de cualquier civismo en libertad, inspirado desde el más allá mediante una torticera, injusta y radical interpretación del Corán, que, como antaño sucedía con la Biblia, les capacita para matar en nombre de Dios, sea el que sea, otorgándose además el siniestro honor de convertirse en mártires. No tinc por, no tengo miedo, a semejantes descerebrados por mucho daño que puedan causar a las gentes de buena voluntad ya que, no sin esfuerzos ni sacrificios, la unidad indispensable de los hombres libres, de los ciudadanos del mundo amantes de la libertad y la paz, sabrán combatirlos, como ha sucedido a lo largo de la Historia, y relegarlos al lugar de repudio que les pertenece. Sin embargo, visto lo acontecido en la manifestación y lo que viene aconteciendo desde hace algún tiempo en España, si tinc por, si tengo miedo, a aquellos que con sus demagógicas, sibilinas y cínicas composturas y comportamientos incívicos se camuflan perfectamente dentro del sistema democrático de libertades para desde dentro minar sus cimientos y favorecer, manipulando a las gentes sencillas, sus totalitarios proyectos políticos, tan fundamentalistas, totalitarios y peligrosos para la paz, la prosperidad y la convivencia en libertad como el de los yihadistas, pues siempre es más duro y difícil combatir a los que a hurtadillas recogen las nueces que a quienes con su colaboración disimulada zarandean el nogal directamente y con fuerza para hacerlas caer al suelo.

Si tinc por, si tengo miedo pues, a quienes, como la CUP entre otros, apenas respaldados por la ciudadanía, mezclando una cuestión de política internacional como es la venta de armas entre diversos Estados con un hecho repugnante como es un atentado terrorista, equiparan responsabilidades acusando al jefe del Estado y al presidente del Gobierno, de ser «responsables indirectos» de los asesinatos cuando los únicos culpables y responsables son los terroristas que perpetran los atentados, en este caso además sin utilizar armas; si tinc por, si tengo miedo, a quienes, como Pablo Iglesias por ejemplo, defienden en una entrevista televisiva, rodeado de acólitos demócratas de toda la vida, los abucheos al Rey y a Rajoy, máximos representantes del Estado, en nombre de la «libertad de expresión» y que acto seguido su caterva de seguidores no dejen expresarse en la siguiente entrevista a Andrea Levi con gritos e insultos constantes o que para entrevistar a García Albiol, por ejemplo, se tenga que buscar un rincón apartado de la manifestación; si tinc por, si tengo miedo, a que con absoluta impunidad aparezca en los medios una patética y tétrica representación cupista antisistema con fotos boca abajo del jefe del Estado para romperla a continuación ya que su escaso porcentaje de votos catalanes les legitima para hablar en nombre del pueblo catalán y su aversión al monarca; si tinc por, si tengo miedo, a que el máximo representante del Estado Español en Cataluña, Puigdemont, presuma públicamente de tener ya las urnas preparadas para celebrar un referéndum ilegal cuando debiera hacer justo todo lo contrario y defender la misma legalidad que le inviste con semejante autoridad; si tinc por, si tengo miedo a que demasiados partidos políticos, que se dicen democráticos, no quieran participar con todas las consecuencias en el Pacto Antiterrorista junto a PP, PSOE y Ciudadanos, lo que sin duda resquebraja la unidad de acción frente a una de las mayores amenazas que tiene planteada el país; si tinc por, si tengo miedo, a que el fundamentalismo independentista, que tanto daño ha causado a los pueblos a lo largo de la historia, prevalezca sobre las víctimas de los atentados, sobre el dolor de sus familiares y sobre la amenaza terrorista, intentando ejercer durante la manifestación sus dotes propagandísticas al mejor estilo nazi goebbeliano de un único y supremo principio, una única y suprema idea, la independentista en este caso, visualizada con la concentración de un centenar de banderas esteladas, no oficiales, próximas a las autoridades del Estado al que quieren liquidar. Si tinc por, si tengo miedo, y no precisamente a los yihadistas, hay otros incluso tan peligrosos como ellos, aunque con apariencia de demócratas de toda la vida.

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