24 de agosto de 2017
24.08.2017
La pluma y el diván

Okupas

24.08.2017 | 00:31

Como muchos otros movimientos sociales, el okupa nace de un agujero en el sistema. Nuestra Constitución señala en su artículo 47 del capítulo tercero que «todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada?», pero este derecho fundamental no se cumple en todos los casos. Más de trescientos mil españoles continúan sin vivienda, existiendo en España unas catorce mil casas vacías. Este es el caldo de cultivo que genera la okupación.


La legislación española, como todos sabemos, tiene grandes lagunas que promocionan situaciones singulares esperpénticas. Podríamos hablar de la ley de herencia, la ley de desahucio o la inviolabilidad del Rey, entre muchas más. El tratamiento que da la ley a los okupas se podría considerar como anecdótico, dado que no existen prácticamente consecuencias y la policía no puede actuar, excepto que los sorprenda cometiendo el delito en ese momento, cosa nada probable.


Si usted cuenta con una vivienda que se encuentra vacía tiene el riesgo de que sea okupada y entrar en un largo y disparatado proceso judicial que puede perfectamente acabar en pura desesperación. La defensa de la propiedad privada se ve vulnerada y el propietario pierde parte de sus derechos legítimos. Una de las claves, que hacen que la situación se convierta en una auténtica chirigota, es que tengan la suerte de que los okupas no hayan cambiado la cerradura de la casa. En caso contrario está usted bien jodido. La única oportunidad que le queda, para sortear las leyes absurdas, es montar vigilancia en la vivienda y esperar que salgan todos los okupas aprovechando ese momento para volver a cambiar la cerradura.


Estos esperpentos legales se pueden complicar aún más, porque la situación de okupa puede tener más caras. Si usted alquila una vivienda y su inquilino deja de pagar también se encuentra en una encrucijada desastrosa. Si usted es el inquilino y tiene la desdicha de que se le cuele un okupa, también estará fastidiado porque tendrá que seguir pagando el alquiler y no podrá disfrutar de la vivienda. Lo más curioso de estos casos es que si usted está comprando una vivienda y no puede seguir pagando puede ser desahuciado en un plazo de tiempo récord de seis meses. Puede ser que nuestros insignes políticos tengan a bien plantearse algunas de las leyes que hacen verdaderos estragos sociales y afrontar problemas de primera necesidad de los ciudadanos o bien que sigan en su dinámica de rifirrafe, ansias de poder y estupidez que los caracteriza.

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