15 de agosto de 2017
15.08.2017

Impresiones

15.08.2017 | 03:20

La desigualdad instalada progresivamente se quedará, ya vive dueña y señora entre nosotros. No comenzó con la crisis que nos llegó de Estados Unidos, pero se convirtió en un pretexto excelente, es lo que hay que hacer, no hay alternativa. Grecia se reveló con muy poco éxito y su gobierno se convirtió en un alumno disciplinado: sí a Bruselas, sí al FMI y lo que venga. En diferentes elecciones europeas el resultado evidenció que el mensaje se había convertido en la única verdad. Con una excepción, Portugal, de lo que poco se sabe en España, se trata de un vecino tan vecino al que se suele ignorar. Si hay portugueses que quieren ser españoles que se lo piensen dos veces.

Desigualdad: no se trata de un asunto que sucede sólo en España, ni empezó en tierras españolas. Se trata de una... ideología, un nuevo capitalismo salvaje, como el que impera hoy en China, en Rusia, en Vietnam... Y en Europa, en los Estados Unidos, en la excolonias del Imperio Británico, en donde se logró imponer, muchas luchas por medio y bastante sangre, lo que hoy llamamos Estado del Bienestar. Pero los tiburones de la economía percibieron que podían implantar un nuevo modelo: la especulación, evitar pagar impuestos, el capital financiero se hizo con la plaza, los ricos más ricos y los pobres empobrecidos, lejos de la política de Ford, tan simpatizante del nazismo, que quería que sus numerosos trabajadores también se pudieran comprar uno de sus coches.

El sentido común fue superado, para eso están tantos millones de personas en países no desarrollados dispuestos a trabajar por un par de dólares, muchas horas (¿ocho horas?), en condiciones insalubres, sin derechos y en ese mundo están presentes niñas y niños. Siglo XIX en Inglaterra...

Rajoy casi diariamente habla del éxito de su política económica, recurre a cifras tratando de marear a la población.

La realidad, la única verdad como parece que dijo Aristóteles, es otra. Salarios que permiten sólo llegar a mitad de mes, la perspectiva de que percibirán pensiones miserables. Los actuales pensionistas ayudan a hijos y nietos, pero estos futuros pensionistas no tendrán quien los ayude. Las perspectivas son... de incertidumbre y desoladoras. Desde la política se puede evitar esta catástrofe humanitaria, el conjunto de la población debe tomar nota muy seriamente hacia dónde vamos... y actuar.

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