22 de julio de 2017
22.07.2017

Cinismo

El Principal de Alicante tiene dos dueños, el Ayuntamiento y el Banco Sabadell, que heredó su parte de la extinta CAM

23.07.2017 | 04:29
Cinismo

Hace nueve meses publicábamos en estas páginas una comparativa de los teatros de la provincia. Barajamos poner este titular: «El milagro del Teatro Principal de Alicante», pero como no creo en los prodigios al final el reportaje se encabezó así: «El Principal de Alicante sobrevive como puede». Para no aburrirles con muchos datos solo reproduciré el subtítulo que resumía aquella doble página: «El teatro de la capital cuenta con 240.000 euros, con los que asume programación, personal y gastos, frente a los más de 300.000 del Teatro Río de Ibi para los mismos cargos. El Gran Teatre de Elche, el Calderón de Alcoy o el Chapí de Villena tienen alrededor de 150.000 solo para programar». El Principal de Alicante tiene dos dueños, el Ayuntamiento y el Banco Sabadell, que heredó su parte de la extinta CAM. A ambos presentó Sanguino su arriesgada programación y de ambos recibió el visto bueno. Programar teatro de calidad -obras premiadas y con buenas críticas-y prescindir de espectáculos propios de salas de fiestas tiene sus riesgos. Posiblemente un empresario no se la jugaría, pero no es el caso, como tampoco lo es exigir criterios de rentabilidad y déficit cero a la cultura. ¿Acaso los museos alicantinos dan beneficios? ¿Y los auditorios? ¿Y los teatros de València y Castellón, este último con cerca de un millón de euros para gastar aportado por la Generalitat? El drama del Principal es que tiene un presupuesto de vergüenza, cada lustro más menguante, impropio de una ciudad que aspira y merece más por parte de las instituciones y las entidades. Teatros similares de ciudades similares quintuplican y septuplican ese presupuesto, y también arrojan déficits, muy superiores a los 300.000 euros del coliseo alicantino. La cifra no es peccata minuta, pero que el PP exija la dimisión de su responsable por «mal gestor» cuando el Ayuntamiento de Alicante está intervenido y la Generalitat rescatada por la gestión de su partido es un ejercicio de cinismo.

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