21 de julio de 2017
21.07.2017
Opinión

Neymar-PSG: misión posible

21.07.2017 | 04:17

De Japón a Argentina, Neymar se apretó unas vacaciones al alcance del futbolista millonario que es. Sus aventuras las retransmitió a través de Instagram. Bailes en un avión, bromas en la boda del siglo, alguna que otra fiesta y opulencia varia con los colegas. Likes y más likes. Todo en orden hasta que Valverde tocó la corneta. Aprovechando su vuelta al tajo, no antes, alguien del entorno del brasileño cuidadosamente asesorado se fue de la lengua y saltó la bomba: ¿Neymar al PSG? El club galo desembolsaría, atención, 222 millones de euros de su cláusula, le convertiría en el mejor pagado de Europa y le daría el trato de Rey absoluto que tiene más Messi en el Barça que CR7 en el Madrid. Que el asunto apeste a culebrón de verano no quiere decir que no haya razones para pensar que la historia podría encajar. En el momento en que Nasser Al-Khelaïfi está dispuesto (porque lo está) a pagar por un futbolista 222 millones de euros, el equivalente más o menos al presupuesto de un año de la ciudad de Oviedo, negar la viabilidad del asunto apelando a la locura no sirve. Pocas cosas más locas que el fútbol con jeques de por medio.


Porque que Neymar, que tiene 25 años y está en su plenitud, quiera ser el Messi del PSG es tan entendible como que el PSG, este eterno aspirante PSG, le quiera como estrella de su equipo. Todo proyecto que aspire al infinito necesita apoyarse en un icono de nivel mundial que meta goles o esté cerca del ellos, por si los balones de oro. No suena igual el Madrid de CR7, el Barça de Messi o la Juve de Dybala que el PSG de Verrati, por excelente que, en su función, sea el italiano.


El PSG_ofrece a Neymar el trono que nunca podrá alcanzar en el Barça mientras esté Messi, renovado hasta 2021. El genial brasileño lleva cuatro años, una licenciatura, a la sombra del argentino. Y_como tampoco mamó La Masía no tiene esa sangre azulgrana de serie, ese vínculo sentimental que, en caso de duda, le podría retener.


Neymar es el verso suelto de la MSN (Messi y Suárez son uña y carne), está su amigo Alves en París y no tiene la presión de ganar una Champions, que ya conquistó en 2015. París, además, es muy instagrameable. Y cuando uno deja de ser gregario y se convierte en Rey se le pasan hasta sus vídeos fuera de tono en instagram. Por mucho que puedan molestar.

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