05 de julio de 2017
05.07.2017
Tribuna

El tratado CETA

05.07.2017 | 03:52

Un tema de indudable actualidad, y con una trascendencia que no dimensionamos todavía adecuadamente, es el Tratado de Libre Comercio con Canadá, (CETA), que está siendo objeto de un intenso debate, que por lo que estamos viendo, se basa en ocasiones, más en opiniones de tertulia televisiva, que en un rigor económico. Es por esta razón, que desde el OEA, pensamos que es importante aportar elementos de juicio a un debate que afectará, si no se gestiona bien, a muchas empresas y trabajadores de nuestra querida provincia. En nuestra opinión es un tratado que nos importa mucho, especialmente en una zona tan emprendedora como Alicante.

El tratado CETA debe apoyarse por muchas razones. La primera es que no es inteligente cerrar cualquier puerta a un mercado como el canadiense, casi un tercio mayor que el español, y que es mejor que Canadá gire su foco a Europa antes que a Asia, especialmente después de la política proteccionista iniciada por Trump. Además puede ser muy beneficioso para el empleo, en contra de lo que se puede argumentar.

En primer lugar a nuestros trabajadores les interesa. Este quizás sea el mejor argumento. ¿Por qué oponerse a eliminar barreras con un país que tiene pleno empleo, y un salario medio un 50% superior al nuestro? Habría que recordarles la Introducción a la Economía, por la que cuando se eliminan las barreras al comercio, los salarios inferiores son los más beneficiados, y al oponerse, perjudican a las personas que más ha maltratado la crisis. Entre otros argumentos, Canadá aumentará sus importaciones de bienes y aumentará su consumo. ¿Preferimos que compren a Asia? ¿Se lo han preguntado a nuestros empresarios?

Otro argumento que escuchamos es el famoso cambio climático, y que el CETA lo podría perjudicar. Trudeau es un defensor de la protección ambiental, y Canadá una de las mayores reservas de biodiversidad, y un ejemplo de gestion ambiental. En un momento de confrontación con EE UU, es fundamental que Canadá mire hacia una Europa unida en lugar de hacia el Pacífico.

Otra reflexión trascendente es que tendremos acceso a un mercado más amplio. Además Canadá tiene un nivel tecnológico mayor, gasta mucho más en su sector público (no en vano son un referente en auditoría pública) respecto al PIB que nosotros, y especialmente en I+D. ¿Por qué no relacionarnos con alguien que mejorará nuestro nivel competitivo y cuotas de mercado? Alguien debería recordar, por ejemplo, lo que sucedió con la entrada de España en la CEE en 1986. Visto con perspectiva de tres décadas, ¿Quién piensa que ha sido malo para España salir del aislamiento? Además, creo que nadie discute que es el momento de fortalecer y consolidar Europa, y reducir incertidumbres.

El proteccionismo no es de derechas ni de izquierdas, es de miedosos. Tampoco supone una pérdida de soberanía, ya que el tratado CETA mantiene la capacidad de la Unión Europea para aplicar nuestras propias leyes y regular la actividad económica en función del interés público, en caso de que alguna decisión pudiera perjudicarnos.

Y terminamos con el tema con el que hemos empezado, el de los derechos laborales. ¿Hay riesgo para los trabajadores por el CETA? Parece que no, ya que el texto oficial lo dejar muy claro. El CETA obliga a Canadá y a la Union Europea a mejorar su legislación y sus políticas con el objetivo de proporcionar niveles elevados de protección laboral. El tratado indica expresamente que no pueden flexibilizar sus leyes laborales con objeto de estimular el comercio o de atraer las inversiones? Creemos que es positivo tener relación con alguien que puede comprarnos muchos bienes de consumo, y que tiene una de las mejores situaciones laborales posibles.

Nos gustaría terminar con una última reflexión. Estamos totalmente de acuerdo con una política de protección al desempleado y a los más desfavorecidos, y con los mejores servicios públicos posibles, pero al final, para poder repartir riqueza, primero hay que crearla, y estamos ante una oportunidad de aumentar nuestros recursos, obligarnos a ser más eficientes y compartir el futuro con un país referencia en muchos campos. Entonces podremos aumentar nuestro PIB y destinarlo a tener el mejor sector público posible. Pensamos que no sería inteligente dejar escapar esta opción, o? ¿alguien prefiere que Canadá compre nuestros productos en el sureste asiático a partir de ahora?

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