02 de julio de 2017
02.07.2017
Tribuna 

Reivindicación de Juan Andrés, ilustrado alicantino olvidado

03.07.2017 | 00:34
Reivindicación de Juan Andrés, ilustrado alicantino olvidado

Las actividades celebradas en Madrid con motivo del Bicentenario de la muerte de Juan Andrés y Morell han servido para rescatar del olvido al sabio alicantino, nacido en Planes, en 1740 y fallecido en Roma, en 1817, autor de la primera Historia universal y comparada de las Letras y las Ciencias.

La Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense ha albergado de enero a junio la exposición «Juan Andrés y la Escuela Universalista Española»; un recorrido bibliográfico de los estudiosos, y sus precursores, que constituyeron esta «portentosa y brillante» corriente de pensamiento, «madura, empirista, cristiana e intercontinentalista», según la presentación de la muestra.

El jesuita Juan Andrés fue la figura principal de la Ilustración española del siglo XVIII, considerada también hispano-italiana. La expulsión de la Compañía de Jesús por Carlos III provocó el desplazamiento de Andrés y otros compañeros de la orden, como el filólogo Lorenzo Hervás y el musicólogo Antonio Eximeno, a ciudades del país trasalpino, donde encontraron el ambiente propicio para continuar sus trabajos.

Los universalistas se basaban en la tradición humanística clásica y en la constitución de una ciencia moderna extendida y globalizadora. Frente a los enciclopedistas franceses que todo lo supeditaban a la Razón, la ilustración hispana buscaba un conocimiento integrador y comparatista, desprovisto de ideología política. Como decía Juan Andrés: «Dios no puede contradecir a la Razón», reconciliando la investigación experimental moderna con la fe cristiana. El ejemplo más claro de esta actitud fue la reivindicación que Andrés hizo de Galileo, perseguido por la Inquisición romana, un siglo antes, por defender el sistema solar.

La ingente labor científica desarrollada en el Imperio español incrementó el saber del mundo occidental. Precursor de la escuela liderada por Andrés, fue el también alicantino Jorge Juan, matemático y marino, que participó en la expedición para medir el arco del meridiano, en la antigua Provincia de Quito. O el cartógrafo Pedro Murillo Velarde, que realizó el mapa del archipiélago de Filipinas. Les siguieron los botánicos Antonio José Cabanillas y José Celestino Mutis; los historiadores de las civilizaciones precolombinas y de las Indias, Francisco Javier Clavijero y Juan Bautista Muñoz; o, más tarde, el meteorólogo Benito Viñes, que predijo en Cuba el primer huracán de la Historia.

La gran obra Origen, progresos y estado actual de toda la literatura, siete volúmenes escritos en italiano y pronto traducida a otras lenguas, «completa y evalúa el horizonte geográfico-cultural y científico del orbe de su tiempo», declaraba a la revista Leer Pedro Aullón de Haro, catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alicante, y organizador, junto al profesor de la Complutense, Jesús García Gabaldón, de la exposición dedicada al ilustrado alicantino, que tuvo gran influencia en su tiempo.

Sin embargo, el legado de Andrés ha permanecido injustamente en el olvido durante dos siglos. Para Aullón de Haro, «la izquierda intelectual europea ha estado interesada en hacer desaparecer las obras mayores y el conjunto de toda una escuela formada por profesores que en gran parte eran sacerdotes, jesuitas y además ilustrados españoles? Menéndez Pelayo fue defensor de estos autores y sus obras, pero, claro, se trataba de hacerlo desaparecer a él a su vez».

María Elvira Roca Barea explica en su libro Imperiofobia y leyenda negra (Siruela 2016) que «los trampantojos de la leyenda negra se han convertido en el argumentario oficial in aeternum del nacionalismo de varios países europeos, de las iglesias protestantes y de distintas ideologías, desde la Ilustración a las izquierdas pasando por el liberalismo».

El VIII Premio Juan Andrés de Ensayo e Investigación de la Universidad de Alicante, que en 2017 han ganado tres profesores universitarios de Toulouse – Javier Pérez Bazo, Sylvie Baulo y Renaud Cazalbou- viene a restituir el prestigio del universalista español. En la ceremonia de entrega, celebrada en el lugar de la exposición, se subrayó la importancia de que el trabajo premiado viniera precisamente de Francia. Allí la principal obra de Juan Andrés fue obliterada y deturpada por la traducción que hizo J. E. Ortolani, en 1805. Se limitó al primer volumen Histoire Générale de Sciences et de la Littérature.

La revista Mundo Crítico ha escrito que Ortolani admitió «que él tenía en mente realizar una labor similar a la del alicantino, para después profanar, censurar y tergiversar las palabras de Juan Andrés». El doscientos aniversario de su fallecimiento no solo ha despertado el interés de la villa de Planes, que este año lo ha proclamado Hijo Predilecto, sino el de la comunidad científica internacional. Bienvenido sea su ejemplo en tiempos de globalización crítica.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine