21 de abril de 2017
21.04.2017

Life y los extranjeros

21.04.2017 | 04:17

Daniel Espinosa, hijo de refugiados políticos chilenos que huyendo de la dictadura de Augusto Pinochet se refugiaron en Suecia, es un director de cine que se dio a conocer con la película Dinero fácil, que es un thriller dramático de acción, intenso y complejo, ambientado en el mundo criminal de los bajos fondos de Estocolmo.

Y ese cineasta, de interesante personalidad según revelan sus entrevistas, acaba de estrenar la película LifeVida–, en la que narra el hallazgo de la primera muestra de vida extraterrestre en Marte, que transportada a la Estación Espacial Interestelar en la que viajan los astronautas protagonistas, se convierte en un implacable depredador, y en una inquietante amenaza para la Humanidad.

Y está claro que la película recuerda mucho al clásico de Ridley Scott titulado Alien, el octavo pasajero, que me parece un apasionante filme de culto, elegante y sobrecogedor, obra cumbre del género de terror y de ciencia ficción, entretenida y con una excelente banda sonora, con grandes intérpretes y una gran realización.

Y vuelvo a Life, y leo una entrevista al director sueco en la que relata que la metáfora de su película refleja cómo los seres humanos tratamos lo extranjero y lo que viene de fuera, de manera que si lo hacemos con miedo y con violencia, no puede ser culpa del extranjero el hecho de responder con violencia y miedo también, añadiendo que para alcanzar un mundo mejor tenemos que recurrir a la empatía.

Y me sorprende la contundencia de su primera manifestación, y estoy muy de acuerdo con la segunda, pues la empatía es la capacidad de ponerse en el lugar de los otros, comprendiendo su visión de la realidad, y su postura y opiniones, sin escrúpulos ni prejuicios, captando información sobre otras personas, atendiendo a su lenguaje no verbal, y participando emocionalmente en una realidad ajena.

E implica la capacidad de entendernos comprendiendo los sentimientos del otro, expresándonos con delicadeza y cortesía, sin gestos de irritación a lo que nos cuentan, intentando resolver problemas e inquietudes, y poniéndonos en el lugar de los demás.

Y termina la proyección, y salimos del cine, hablando de ciencia ficción, y de películas de terror. Y de Alien, la teniente Ripley, la nave espacial Nostromo, formas de vida desconocidas, planetas cercanos, lejanas galaxias, y otros filmes como Gravity o Blade Runner, hasta que alguien de repente me mira y pregunta: pero bueno, Marisa, qué callada estás. ... ¿Y tú, no dices nada?

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