10 de abril de 2017
10.04.2017

La Alcudia como apuesta estratégica

10.04.2017 | 04:42
La Alcudia como apuesta estratégica

En este año 2017 la Fundación de La Alcudia cuenta con las siguientes subvenciones: 300.000 euros y otros 40.000 euros para excavaciones por parte de la Universidad de Alicante; 70.000 euros del Ayuntamiento de Elche; 30.000 euros de la Diputación Provincial de Alicante y 6.000 euros de la Universidad Miguel Hernández de Elche. Gracias a estas aportaciones, algunas de las cuales deberían ser revisadas al alza, el yacimiento sigue con vida y, como se nos ha informado en los últimos días, las excavaciones se mantienen a buen ritmo. Si no fuera así, hace muchos años que sólo tendríamos una reliquia del pasado que no interesaría a nadie.


Podemos seguir muchos años hablando de la Dama y llorando su ausencia, pero nos parece mucho más sensato pensar en La Alcudia como nuestra gran apuesta estratégica. Conseguir que cualquier familia que pase por nuestra ciudad sienta la necesidad de contemplar un escenario culturalmente excepcional. Y comenzando por las familias ilicitanas. Precisamente uno de los objetivos a corto plazo por parte de la Fundación es conseguir que el bus urbano que llega al final de la avenida de Dolores alcance un kilómetro y medio más, al menos dos veces al día, para que escolares, turistas, jubilados y, en definitiva, cualquier persona interesada pueda visitar el yacimiento.


Para ello necesitaríamos que tal apuesta se mantuviera durante muchos años. Hablar de Elche como capital de la cultura ibérica es gratuito, conseguirlo cuesta un poquito más y quizá algunas décadas de esfuerzos, acompañadas de una adecuada estrategia y planificación con su correspondiente dotación económica. Hablamos de un magnífico yacimiento con un enorme potencial del que sólo se ha podido trabajar un diez por ciento: un enclave ibérico como santuario o necrópolis de gran interés, una colonia romana y una sede episcopal en la Edad Media. Las grandes empresas ilicitanas deberían replantearse que «invertir en piedras» es mucho más relevante para Elche que otro tipo de subvenciones tan frecuentes como incomprensibles.


No sólo un yacimiento arqueológico lo más cuidado posible sino un parque temático para la gente más joven -las nuevas tecnologías obran milagros-, espacios para la gastronomía, el arte, el teatro clásico? Convertir Elche en el lugar de encuentro habitual para la investigación de la cultura y el arte ibérico, entre otras muchas posibilidades. Muchísimo por hacer, por tanto, pero siempre y cuando exista continuidad para que el esfuerzo financiero merezca la pena.


Alguien se preguntará al respecto qué ocurriría si nos pasamos invirtiendo años y años en La Alcudia hasta reconvertirla en uno de los lugares emblemáticos del País Valencià -lo que hoy desde luego no es, aunque tenga todas las condiciones para serlo- y, a pesar de ello, no conseguimos la vuelta, definitiva o incluso temporal, de la Dama de Elche. Pues que no pasaría absolutamente nada: el esfuerzo habría valido la pena porque estamos obligados en función de nuestra Historia y nos vendría francamente bien desde el punto de vista del turismo cultural.


Hace muy poco tuve ocasión de hablar con un miembro de nuestro Parlamento -ya no doy más pistas- y me dijo que las autoridades competentes en la materia le habían asegurado por activa y por pasiva que la Dama de Elche no iba a salir del Museo Arqueológico Nacional, aunque él como representante popular seguiría manteniendo el discurso reivindicativo, tan políticamente correcto como inútil para la vida misma.


Que uno recuerde la Dama vino en 1965 y en 2006, con 41 años de espera entre la primera y la segunda estancia. Eso sí, raro es el año que no se haya anunciado su regreso con la consiguiente tomadura de pelo a la ciudadanía. No estaría mal por ello que la Corporación actual informara solo en el caso poco probable de que hubiera algún cambio real. Por lo demás, cabe pensar en un futuro con corporaciones municipales de no muy largo recorrido y al mismo tiempo muy heterogéneas, por lo que no estaría de más que la poquita gente que queda militando en los partidos políticos fuera capaz de ponerse de acuerdo en algún plan, con alguna idea concreta a defender mande quien mande. No parece que sea mucho pedir. En este sentido, La Alcudia podría ser una muy buena apuesta de futuro.

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