30 de noviembre de 2016
Tribuna

Cristóbal Halffter

30.11.2016 | 04:10

Los compositores somos unos privilegiados de la sociedad. Por ello debemos devolver a ésta en calidad y rigor ético y estético lo que nos ha ofrecido antes» (C. Halffter)

provecho la exposición Cristóbal Halffter. Una Vida para la Música que sobre el madrileño tiene lugar en León (abierta hasta el 11 de diciembre) y que él mismo ha inaugurado, para hablar un poco sobre este autor, sobrino de dos grandes de la Generación musical del 27: Rodolfo y Ernesto Halffter. Él pertenece a la conocida como Generación del 51, grupo de compositores que definió la modernidad española en el campo de la música intentando olvidar los efectos dolorosos de la Guerra Civil.

Tras un inicio más bien neoclásico, Halffter tuvo una rápida conversión vanguardista. El estreno de 5 Microformas en 1961 en el Palacio de la Música provocó la airada respuesta de un sector de espectadores, lo que supuso «el mayor escándalo de la moderna música española» y su consagración a nivel nacional. A su vez, irrumpió internacionalmente con su interpretación en Londres de Formantes, para dos pianos.

No poco importante fue el estreno en Naciones Unidas de la cantata Yes, Speak Out (1968) en conmemoración del vigésimo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. A este periodo pertenece el sobrecogedor Réquiem por la libertad imaginada. Por su parte, Memento a Dresde es, por su estructura en cuatro tiempos, por la personalidad sonora y expresiva de cada uno de ellos y por su sentido de coherencia y unidad, una gran sinfonía a la que Halffter no le ha dado ese título.

Las tres óperas de su catálogo compendian sus preocupaciones técnicas, poéticas y estéticas. Su investigación sobre el material sonoro es compatible con una radical expresividad, presente tanto en obras de música pura como en aquellas en las que se compromete con una idea, un hecho o una denuncia. Así revela la muerte de los poetas a través de la orquesta o evoca la soledad de una reina con un sexteto de cuerda. Radicalmente comprometido con lo nuevo, consigue que esos procedimientos resulten obvios y necesarios.

Muy identificado siempre con el peso de la tradición, él mismo la manipula y se regodea en ella con obras tan emblemáticas como Tiento de primer tono y Batalla Imperial o la sinfónico-coral Preludio para Madrid 92. En esta última, encargo para Madrid Capital Europea de la Cultura, Halffter parte del Fandango del padre Soler. Como en este, el acompañamiento arpegiado rige su organización interna sirviendo como idea motriz de referencia.

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