03 de noviembre de 2016
Tribuna

A trabajar, sin rufianes...

03.11.2016 | 05:13
A trabajar, sin rufianes...

En pleno turno de explicación de voto en segunda votación de la sesión parlamentaria de investidura y tras soportar toda una retahíla de improperios por parte de los grupos políticos anticonstitucionalistas durante todo el debate y también ahora por parte de Pablo Iglesias, más preocupado de arremeter contra quienes facilitaban la investidura que de quien iba a ser investido, Albert Rivera, portavoz parlamentario de Ciudadanos, que le seguía en el turno de palabra, con gran acierto y razón se dirigió al líder podemita de semejante guisa: «Le voy a dar una mala noticia, hay que trabajar», continuando luego con la explicación razonada de su «sí» a la investidura de Rajoy previamente pactada, al igual que en su momento hiciera con la fallida investidura de Sánchez (rechazada por cierto por Podemos), ya que se trataba de un sí rotundo al desbloqueo y a la gobernabilidad de España después de casi un año sin que el Parlamento pudiera trabajar en favor de todos los españoles allí representados, a quienes los españoles pagamos sus sueldos precisamente para que trabajen y resuelvan los problemas en vez de holgazanear y convertirse realmente en el problema. Acierto de Rivera cuando lo peor estaba por llegar con las intervenciones de Gabriel Rufián por ERC y buena parte de los componentes del grupo mixto que esperaban su turno de palabra, todos integrados en dicho grupo por el arrollador apoyo electoral que entre todos acumulan y todos representantes de opciones políticas territorializadas, sin implantación en todo el territorio español y sin enterarse de que, a pesar de ello, como diputados tienen idéntico rango de representatividad política del pueblo español que los demás diputados y, por tanto, que su trabajo ha de buscar el bien general de todos los españoles y no de una parte de ellos, ya sean vascos, gallegos, catalanes o de cualquier otro territorio, como suelen hacer. No se enteraron aún que en las Cortes reside la soberanía nacional.

En efecto, la intervención antidemocrática y rastrera de Gabriel Rufián como portavoz de ERC pasará a los anales del esperpento antiparlamentario sin lugar a dudas; intervención navajera sonrojante donde las haya para explicar su «no» a la investidura, que no explicó, y, por el contrario dedicó sus minutos de «gloria» a insultar gravemente a los socialistas por abstenerse y posibilitar la investidura de la derecha democrática española, olvidando que su partido, ERC, no sólo posibilita sino que incluso gobierna con la derecha más corrupta y antidemocrática como es el independentistas partido de Pujol, Artur Mas, Puigdemont y compañía. La denigrante intervención de Rufián (sin aportar una sola medida en todo el debate para resolver los problemas de los españoles, tal como hizo Unidos Podemos, que aplaudió tan deplorable intervención) fue de tal calibre vergonzante que provocó una protesta generalizada con un aplauso casi unánime y en pie en las bancadas del PP, PSOE, C's y algunos otros diputados de otros grupos, insólita en la Cámara.

Y siendo ya casi insuperable la indecente intervención de Rufián, prosiguieron en parecido tono los portavoces del grupo mixto, coincidiendo todos ellos en arremeter contra el PSOE y en no aportar ni una sola medida: Homs, de PDC, amenazando con su totalitario proyecto independentista, mientras gobierna con el partido de Rufián en Cataluña; Baldoví, de Compromís, atacando la «abstención vergonzante» del PSOE, mientras gobierna con él en la Comunidad Valenciana; y Oskar Matute, de Bildu, recordando los GAL y la «cal viva», que en su día sacara a relucir Iglesias y olvidándose de los asesinatos de ETA, siendo aplaudido con intensidad por Unidos Podemos y provocando que el portavoz popular, Rafael Hernando, que cerraba la sesión, saliera incluso en defensa del PSOE, respondiéndole: «Señor Matute, los únicos que desgraciadamente en una época de la historia reciente de este país tuvieron que ponerse de rodillas fueron aquellos a los que algunos, a los que usted conoce, les ponían de rodillas para descerrajarles un tiro en la nuca; eso no puede volver a repetirse jamás en este país», provocando otro gran aplauso en la Cámara por parte de todos los diputados decentes que, obviamente, son la inmensa mayoría, en medio de una bronca entre diputados podemitas y naranjas, quienes les reprochaban su encendido aplauso a Matute.

Si de algo sirvió este espectáculo antiparlamentarista, además del desbloqueo y la luz verde a la gobernabilidad, fue para saber con qué mimbres se puede elaborar el cesto del futuro y para ello, como dice Rivera, habrá que ponerse a trabajar lo antes posible, aunque queda claro que ese trabajo parlamentario habrá de hacerse sin Rufianes, Iglesias, Homs, Baldovíes, Matutes y compañía (pluralizo sus nombres, pues no son los únicos, sino portavoces de determinadas formas de hacer política; no vayan a confundirse y pensar que califico a todos de rufianes: «Hombres viles y despreciables que viven del engaño y de la estafa», según el diccionario).

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