01 de noviembre de 2016

Orden en el caos, un reto para la militancia socialista

01.11.2016 | 07:59

Tras los últimos acontecimientos fruto de la investidura del nuevo presidente del Gobierno de nuestro país, el Partido Socialista Obrero Español ha entrado en una dinámica de autodestrucción y desestabilización que solo puede tener como alternativas o la desaparición del mismo o el resurgimiento como una fuerza política renovada y de representación de la socialdemocracia.
La situación ha demostrado que la fuerza de un partido político como el PSOE no solo está en la forma de gestionar las instituciones o de ejercer la oposición, sino también está en sus militantes, correa de transmisión entre aquellos que están en las instituciones y la ciudadanía, y que son el espacio de acción y reflexión de toda organización política. Sin militantes, junto con la participación ciudadana, no hay ideas ni la capacidad de transmitirlas, mucho más en el mundo de la globalización donde todo es más cercano e inmediato. La política no puede estar lejos de los ciudadanos y la mejor herramienta para subsanarlo es la militancia. Sin militantes, que al fin y a la postre son ciudadanos comprometidos, no hay partido y sin partidos no hay democracia.
El proceso vivido ha demostrado que existen demasiados hábitos viciados e inercias que reducen la calidad democrática dentro del PSOE. Uno de los ejemplos más tristes ha sido fruto del sistema de elección de aquellos que representan a la militancia en los diferentes comités, que son los órganos de control entre congresos de las diferentes ejecutivas. Si estos hubieran sido electos de forma directa por aquellos a los que representan y se mantuviera el hábito de rendir cuentas ante las asambleas de los afiliados, tal y como señalan nuestros estatutos, probablemente el sentido de la votación de investidura en esta ocasión hubiera sido otro.
A pesar de ello, creemos que la historia del PSOE, su experiencia como organización cuyo fruto son sus reglamentos y sistemas de garantías, y la heterogeneidad generacional de sus afiliados nos da la suficiente prospectiva para pensar en que es posible mejorarlo y enriquecerlo. Para ello consideramos, además de reprobar la resolución adoptada por el comité federal del PSOE del 23 de octubre de 2016 donde se aprobó la abstención que ha permitido en segunda votación la investidura del candidato del PP como presidente del Gobierno de España, con el riesgo de pérdida de credibilidad y de rebajarnos a tercera fuerza política del Congreso de los Diputados, es necesaria una profunda transformación interna del PSOE que debe dar inicio de manera inmediata a los congresos pendientes desde hace más de año y medio y la convocatoria de las primarias para elegir un nuevo secretario general.
No podemos conformarnos con el avance que supuso la elección directa de los diferentes secretarios generales. Los diferentes comités, que no son otra cosa que la delegación de la soberanía de los militantes, deben ser electos de forma directa y abierta por aquellos a los que representan. La transparencia y la fiscalización de la gestión han de ser una obligación de nuestros representantes, tanto dentro del partido, como en las instituciones y en los órganos pertinentes, como son las asambleas y los diferentes comités.
A cambio la militancia en sus agrupaciones ha de convertirse en crisol permeable con las necesidades de la ciudadanía y en generador de ideas que han de llegar a quienes nos representan. No podemos seguir siendo un partido preocupado por sumar para ganar asambleas y perder el pulso de la calle. En esto somos responsables todos los socialistas, desde los que tienen mayores responsabilidades hasta el último que participa de forma pasiva en las asambleas. Para ello es fundamental recuperar señas identitarias como la defensa de los derechos de los trabajadores, la igualdad, las libertades individuales y colectivas, la solidaridad, la laicidad, los valores de lo público y la calidad democrática. Con estos parámetros es evidente que no sobra ni se ha de marchar nadie en la familia socialista, es más, esperamos que muchos socialistas de corazón formalicen sus ideales en nuestro partido.
Por tanto, este colectivo de militantes activos y preocupados por el devenir de la socialdemocracia en nuestro país, nuestra Comunitat Valenciana y nuestra ciudad, confía en que este proceso traumático y a la vez esperanzador sirva para construir un proyecto socialista, nacido de sus bases, que sirva de revulsivo e ilusione de nuevo a aquellos que creen que es posible una sociedad más justa, redistributiva, igualitaria y solidaria.

(*) Firman también este artículo 70 militantes más de la Agrupación Socialista de Alicante.

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