25 de octubre de 2016

Plan Objectiva: el tiempo de los pueblos

25.10.2016 | 04:04
Plan Objectiva: el tiempo de los pueblos

La democracia no es un valor absoluto, más bien es un camino en constante progreso. La democratización en la gestión de instituciones es un proceso que ha tenido diferentes velocidades en muchos casos, y en el caso de la Diputaciones la velocidad desde 1978 ha sido alarmantemente baja. Sus máximos defensores proclaman que es un mecanismo para compensar los ingresos de los pueblos de menores habitantes frente al resto de municipios de mayor población y, por tanto, con mayores ingresos. Ciertamente, el hecho de que los derechos de la ciudadanía no dependan del volumen de sus municipios es una necesidad importante. Ahora bien, sorprende comprobar cómo en la práctica instituciones que tienen en la compensación territorial de derechos su justificación central más bien han sido fuente de desigualdad entre municipios por motivos que claramente podríamos catalogar de partidistas y clientelares. El hecho no es de extrañar sólo echando un vistazo al modo de elección de los diputados y diputadas provinciales, que no son elegidos por sufragio universal, sino por los concejales de cada partido.
Una revisión del BOP de los últimos 10 años, por ejemplo, o un simple vistazo a la descompensación entre servicios de los pueblos de la provincia de Alacant nos puede servir para verificar la arbitrariedad en el reparto de recursos a los pueblos. Es patente que en el imaginario colectivo se ha consolidado el pensamiento según el cual un municipio gobernado por la misma fuerza política con mayoría en la Diputación dispondrá de más recursos. El escándalo hasta ahora ha sido de tal tamaño que incluso es sabido que determinados diputados se desplazaban como práctica habitual a los pueblos para propiciar pactos de legislatura con el partido de turno en el gobierno de la diputación a cambio de promesas de infraestructuras. El hecho de que nos hayamos acostumbrado a ello no quita peso al juicio de valor que se subyace: los ciudadanos que votan a un determinado partido y, por tanto, piensan de una determinada manera han tenido más derechos que otros. Relean la frase por favor, que es muy grave. Yo mismo y mis compañeros de equipo de gobierno en Xaló denunciamos el hecho con un recurso en la anterior legislatura cuando nos dejaron siete años sin plan de cooperación municipal, y claro está, el recurso no llegó a juicio porque era tan evidente que la cámara bicolor (PP y PSPV) en la Diputación convocó un pleno extraordinario para subsanarlo y no llegar a los tribunales. El mensaje ha sido tan martilleante como letal: si no les votas tendrás menos subvenciones.
En este contexto sigue latente el debate sobre la continuidad o no de las diputaciones. Pero más allá de este debate que es competencia directa del Gobierno central, Compromís Diputació d´Alacant quiere aportar un proyecto que en el contexto actual consolide un gran paso en la democratización de estas instituciones, especialmente en lo que se refiere al reparto de subvenciones. Se trata de una reforma que representa uno de los mayores impactos democratizadores de los últimos 20 años de municipalismo, pero también implica un cambio hacia la creación de una institución con menos burocracia e infinitamente más ágil y respetuosa con nuestros alcaldes y alcaldesas, que no tendrían que seguir rogando por las subvenciones. Se trata del Plan Objectiva que plantea que los diputados provinciales pongamos el acento en el cómo, el qué o para qué, en vez de sólo en el quién. El Plan Objectiva plantea el debate a través de parámetros transparentes y claros como el poblacional o sociales como la tasa de paro. No hay nada que impida que a un alcalde o alcaldesa elegido directamente por sus ciudadanos les comuniquemos con qué presupuesto y con qué condiciones podrá contar antes de elaborar su presupuesto anual. Claro y raso. Podemos discutir los criterios, pero no podemos seguir justificando las arbitrariedades con el dinero de todos. El presidente de la Diputación no puede seguir siendo un Rey Midas.
Apostar por la transparencia, equidad y autonomía en el reparto de la inversión pública es nuestra meta, una meta que no tiene color político. Ya hay referentes previos, lo está haciendo la Diputación de Valencia y también apuntan a este camino otras diputaciones. Tampoco debería ser ajena la Generalitat, con su anunciado nuevo y interesante plan de cooperación local. Vivimos un nuevo tiempo de instituciones multicolor que requiere nuevos grandes consensos claros y transparentes, no le fallemos a la ciudadanía. El martes presentamos el Plan Objectiva en Alicante, quedan invitados.

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