14 de octubre de 2016
14.10.2016
Impresiones

La internalización del machismo

14.10.2016 | 02:16
La internalización del machismo

Tanto el Estado como la sociedad en su conjunto se niegan a asumir que el machismo es una conducta  internalizada, es parte de la herencia recibida; el pasado siempre está presente

No tendría que sorprender: La degolló frente a su hija pequeña. Es tan habitual. El machismo convive entre nosotros como la humedad o las moscas. Es toda una tradición, estos crímenes nos acompañan desde... siempre. Es inherente a la especie humana, pero sólo a la mitad de ella, a los machos. Hace millones de años cuando abandonamos la selva, tan confortable, pero un cambio climático lo provocó y tuvimos que vivir en la sabana africana (todos fuimos negros, nos defendíamos del sol), tuvimos que aprender a caminar, lograr que las garras se convirtieran en pies planos, no fue fácil, y aprendimos a usar las manos, caminando erguidos, y se nos ocurrió  usar herramientas, a defendernos y a atacar con un palo, a cazar, a comer carne (esa escena de 2001 es prehistóricamente cierta). Robert Ardrey escribe en su libro La evolución del hombre: la hipótesis del cazador: «En el curso de nuestra larga vida arbórea, nosotros, como casi todos los primates, perdimos las garras... Necesariamente, el arma en la mano se hizo parte biológica de nosotros, aunque se la pueda describir como cultural...». Perdimos las garras pero no las mañas, me refiero a los machos jefes. El origen de los humanos parte de estos primos lejanos que vivían en los árboles, en donde había jerarquía, una casta, y las hembras tenían la obligación de ocuparse de las crías; si las hembras no se hubieran ocupado de las crías la especie, como otras, se hubiera extinguido.

Pero no sólo no nos hemos extinguido, hoy somos en el mundo  miles de millones, afectando la vida misma en el planeta. Y después de esta rebuscada introducción, un tanto pretenciosa, un hombre degolló a su pareja en presencia de su hija, una vez más. En los San Fermines en Pamplona cinco hombres violaron reiteradamente a una joven y tuvieron necesidad de hacerlo, conocer entre sus amigos, estaban orgullosos de su crimen; uno manifestó que les daba... envidia.

Uno de los violadores es militar, otro guardia civil, se puede decir que uno de los «nuestros», gente integrada, normalizada en la sociedad. Más de un vecino dirá que unos buenos muchachos. Se calcula que para el 2020, dentro de tan sólo cuatro años, se contabilizarán unas 400.000 víctimas de acoso escolar. Una niña en el patio del colegio fue pateada brutalmente por un grupo de adolescentes; nadie controlaba por si pasaba algo. Grave error: la violencia en el ámbito escolar se algo habitual. Tanto el Estado como la sociedad en su conjunto se niega a asumir que el machismo es una conducta  internalizada, es parte de la herencia recibida; el pasado siempre está presente, tal es así que un momento dado el feto tiene branquias, evidencia que está preparado para vivir en el agua, y eso sucedió hace tanto millones de años.

Los bonobos, que sobreviven en una región poco accesible de la República Democrática del Congo, son distintos, respetan a las hembras, ante un conflicto lo resuelven organizando lo que se podría llamar una auténtica orgía sexual (haz el amor y no la guerra). Pero desgraciadamente, no descendemos de los bonobos (conviene ver en internet como son los bonobos). En todo el mundo se asesinan mujeres, unas cien mil anualmente según la ONU. ¿Nos resignamos?. Es más difícil que llegar a la Luna pero es necesario intentarlo. A pesar que en las última décadas se ha progresado, hay que asumir que es insuficiente.

Es como un genocidio silencioso, no son asesinadas en un campo de concentración, mueren en sus casas y muchas veces en presencia de sus hijas e hijos.

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