Un debate de reflexión... y cambio

12.10.2016 | 11:07
Un debate de reflexión... y cambio

El alcalde de Alicante, Gabriel Echávarri, ha anunciado la celebración este viernes, 14 de octubre, de un debate en el Pleno municipal sobre la gestión del tripartito desde su configuración como equipo de gobierno y sobre las acciones a desarrollar hasta la primavera de 2019. La PIC, que saludó con alegría el cambio político en el Ayuntamiento de Alicante, piensa que ese debate debe trascender los estrictos límites de la Corporación y debería posibilitar en la ciudadanía, y en las distintas organizaciones sociales, una reflexión sobre la ciudad y su futuro. Los protagonistas directos del Pleno del día 14 son los representantes que elegimos los alicantinos en las últimas elecciones municipales, pero somos todos los ciudadanos, en una sociedad responsable y participativa, quienes debemos acompañar esa reflexión pública de nuestros concejales.

El 14 de octubre habrá transcurrido casi año y medio desde la elección de la nueva Corporación. Algunos de los problemas que entonces estaban sobre la mesa lo siguen estando: indefinición del modelo de ciudad; falta de objetivos claros y realizables en el corto y medio plazo; ausencia de liderazgo municipal, interno y externo; pérdida de esfuerzos en debates secundarios que entorpecen una agenda clara de trabajo conjunto del equipo de gobierno. Son los mismos temas que arrastraban las últimas corporaciones presididas por un Partido Popular lastrado entonces por los casos de corrupción y judicialización de sus acciones y decisiones.

Pese a una gestión honesta y transparente del tripartito –el amiguismo no ha desaparecido del todo ni en electos ni en la selección del elevado número de asesores de los grupos municipales– repasen el listado de problemas iniciales y verán lo poco que hemos avanzado. El modelo de ciudad sigue siendo una incógnita que se mueve entre las buenas intenciones (esbozo de la enésima redacción de un plan estratégico) y las contradicciones, a veces con choques entre los mismos integrantes del tripartito (zonas y horarios comerciales, uso del espacio público por actividades lúdicas o turísticas, territorio portuario y sus actividades, localización y contenido de nuevos proyectos como Ikea...). La falta de objetivos claros y realizables en el corto plazo se evidencia en temas de tanta trascendencia como la erradicación de los focos de exclusión social y pobreza extrema, la mejora en la limpieza e imagen urbana, la prórroga de importantes contratas de servicios públicos o el retraso en la puesta en marcha de la Oficina del futuro Plan General. La ausencia de liderazgo persiste, tanto internamente (dando coherencia y unidad al acuerdo político que configuró después de las elecciones la nueva mayoría de gobierno) como externamente. ¿Cuál es la voz del Ayuntamiento de Alicante en temas como la discriminación que sufre la Comunidad Valenciana en financiación, en la reivindicación de compromisos no ejecutados como el acceso al aeropuerto, la finalización y apertura del túnel del Tram en la Serra Grossa o el Corredor Mediterráneo? ¿Y en el estudio de la Generalitat sobre las comunicaciones Alicante-Elche? Mención especial merece la situación de una sociedad pública como Avant en la que participa el Ayuntamiento con Fomento-Adif-Renfe y la Generalitat. Ni se reúnen, ni revisan los objetivos iniciales de la sociedad, definidos con unos parámetros de edificación y aprovechamiento del suelo que tardarán años en volver, si es que vuelven, ni se pronuncian sobre la renuncia a la Estación Intermodal o la no iniciación del anhelado Parque Central. Finalmente, y por finalizar este repaso sucinto sobre los problemas iniciales que se arrastran, los ciudadanos hemos asistido en estos meses de gobierno municipal a un sinfín de enfrentamientos, a través de los medios de comunicación o las redes sociales, por temas personalistas o secundarios en la que muchas de las veces han sido protagonistas centrales personajes y/o asesores ligados al tripartito pero no electos por la ciudadanía.

El paso del tiempo es inexorable. En el debate del 14 de octubre habrán de fijarse las coordenadas por las que debe discurrir la acción de gobierno del tripartito para los dos próximos años, pues el inicio del 2019 ya estará condicionado por la confección de listas, elaboración de programas y preparación de la campaña electoral municipal. En ese «qué hacer» creemos, desde la PIC-Alacant, que hay ser tan realistas como ambiciosos. El debate del mes de octubre quizá no despeje la incógnita por el rifi-rafe previsible con una oposición ya descabezada. En este punto es curioso y doloroso al tiempo comprobar que los cabezas electorales de ambos partidos de oposición –PP y Ciudadanos– ya no están en el Consistorio, en el caso del primero porque su número uno, Asunción Sánchez Zaplana, salió huyendo materialmente al Senado a las pocas semanas de arrancar la legislatura y en el de Ciudadanos porque su hasta hace unos días número uno y portavoz municipal José Luis Cifuentes dejaba su acta días atrás por discrepancias con su grupo y con el partido, lo que nos ha dejado una oposición débil e indecisa en sus propuestas.

En este sentido, nuestra propuesta es que antes de fin año sea el Consejo Social de la ciudad, ampliado con nuevas voces que hagan más extensa y plural la participación ciudadana, el que marque, con las sesiones de trabajo que sean precisas, unos pocos objetivos que puedan alcanzarse con el trabajo municipal en los años 2017 y 2018. Unos objetivos que resuelvan problemas graves de la ciudad y que se mueven en el sentido del cambio político y de regeneración que señalaron los electores.

El primero, porque con desigualdad y pobreza no hay futuro de ningún tipo, el plan contra la exclusión social, que afecta sobre todo a la población infantil y juvenil de determinadas zonas del término municipal. Un segundo objetivo sería, creada ya la Oficina del Plan, fijar las grandes líneas para la elaboración del Avance del PGU que pueda salir a exposición pública antes del inicio de la campaña de las municipales de 2019. Un tercer objetivo, abordar los problemas de movilidad con una visión supramunicipal: es decir, aprovechar la próxima finalización de la concesión del transporte urbano de la ciudad para crear un ente metropolitano de transporte público con el resto de los municipios de la comarca de L'Alacantí y la Generalitat. Y un cuarto objetivo sería a nuestro juicio avanzar en el análisis de los beneficios compartidos de una relación coherente y consecuente con Elche en materias como las comunicaciones (carreteras, ferrocarril y proyecto de tranvía o tren ligero como el Tram), la ordenación del territorio colindante y el uso de esos espacios o los servicios culturales.

Pueden parecer objetivos modestos. El debate y la reflexión, ampliada y compartida, lo dirá. Pero significaría llegar a 2019 al menos con algo entre las manos. Siempre, por supuesto, que las tres fuerzas integrantes del tripartito (PSOE  y las coaliciones Guanyar y Compromís) hayan asumido en qué errores de los cometidos hasta ahora no deberían reincidir.

(*) Firman también este artículo Isidoro Manteca, José López, José Ramón Navarro y José María Perea, miembros de la PIC-Alacant.

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