A positivo

Calles de Alicante

08.10.2016 | 02:47

De las palmeras. De las playas de Alicante. De las chimeneas. Del barranco. De las granjas. De los toneleros. De la almazara. De las pasas. De los vinos de Alicante. Del caballero Berenguer de Puigmoltó (caballero que acompañó a Jaime II en su viaje de 1296). De la viña. De los pescadores. De los comerciantes. De los panaderos. De los portuarios. De los oficios. Del horno. Del sol. De las fiestas. De la Luna. De los fuegos. De la música. Del cine. De la danza. Del arte. De la cultura. Plaza de las letras. Calle del pensamiento. De la amistad. De la justicia. De la igualdad. De la libertad. De la solidaridad. De los emigrantes. De los turistas. Del visitante. Del tiempo. Del futuro. Del pasado. De la vida. De las madres. De los padres. Del beso. De las flores. Del paisaje. De las peñas. Del deporte. Pitiu Rochel. Goyo. Cascallana. De Miguel. Dubravko Pavlicic. Del Norte. Del Sur. Del Este. Del Oeste. Del Turrón. De las cerezas. Del níspero. De las uvas. De la Mistela. De las granadas. Del arroz. Del Fondillón. Del montadito. Del grillo. De la mona de pascua. De la coca amb tonyina. De la Peregrina.

Anda que no hay nombres? El cambio de denominación de las calles debería realizarse con un proceso en el cual se consultara con los interesados. Estos interesados son los vecinos, las asociaciones de vecinos, los representantes políticos, los empresarios y comerciantes de la zona, los historiadores y una amplia representación de aquellas personas que se manifiesten como interesados en el tema. Tras realizar este proceso se debería, y no antes, establecer los criterios que se pondrán en marcha para los cambios que se propongan. He de decir que me consta y respeto el ímprobo trabajo de algunos de los miembros de la comisión encargada de este tema en el Ayuntamiento.

Mi propuesta es, con el fin de no llevar a cabo una simple sustitución ideológica o política en este aspecto, sería conveniente desechar nombres de personas significadas ideológicamente, en general. Tampoco, creo, corresponde poner nombres de calles a personas vivas, como hace poco hemos tenido algún caso en la ciudad, la trayectoria vital de las personas puede cambiar y los héroes, a veces, se convierten en villanos.

Considero que esta polémica política debería estar superada ya, tal vez porque soy de los ingenuos que piensan que la Transición política española significó un punto y final en el enfrentamiento que marcó la España del siglo XX y que, con la Constitución de 1978, decidimos, por inmensa mayoría, superar para siempre.

La nomenclatura de las calles es, no sólo, una dirección postal, sino también un recordatorio de la historia y del entorno de una sociedad, en todos sus aspectos. Aunque la sustitución propuesta entierra el sesgo del régimen franquista, flaco favor hacemos al futuro si lo cambiamos por otro sesgo, ahora ideológicamente contrario y que, por tanto, podría volver a ser sustituido con el tiempo o cambios políticos. Si ahora tenemos la oportunidad de cambiar los nombres de las calles, pues hagámoslo de manera que sean unas denominaciones para el futuro pensando que estamos en 2016 y no en 1936.

Por otra parte y entrando en detalle se puede considerar que Miguel Grau debe tener un recuerdo en Alicante, pero también será lógico que Calvo Sotelo lo mantenga, ambos fueron víctimas de una injustificable violencia política.

Alicante tiene muchos hitos dignos de ser recordados en sus calles. No sólo la historia son personas que vivieron esta parte del pasado. Superemos de una vez la mala política y el revanchismo y pensemos en las generaciones futuras en paz.

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