Cada mochuelo

04.10.2016 | 11:21
Cada mochuelo

Si, «cada mochuelo a su olivo» o, como también se suele decir, «cada oveja con su pareja», porque ya se sabe que «cada uno en su casa y Dios en la de todos», lo que pasa es que el personal está más «colgao» que un abrigo en verano y eso le hace parecer desnortado, ya que estarlo, lo que se dice estarlo, es poco probable que lo esté, a no ser que sea más profesional que Margarita Xirgu o Gracita Morales, según la vena que se tenga -seria o cómica-, aunque también se puede dar el cante, tanto por Antonio Molina como por Manolo Escobar, puesto que por Isabel Pantoja mejor no entonar ni un villancico, ¡no vaya a ser la tentasión!.
Después de muchos años de profesión -¡bendita profesión!- hay pocas cosas que me puedan sorprender en lo que se conoce como «vida pública», pero, de todas formas y como reza el título de la peli del espía al servicio de Su Majestad, James Bond, «Nunca digas nunca jamás», porque algunas veces la realidad supera la ficción y, como dijo El Mesías, «quien esté libre de pecado que tire a primera piedra». En política suele ser normal lo de «ver la paja en ojo ajeno y no la viga en el propio», pero ya se sabe que «cuando veas la barba de tu vecino quemar pon la tuya a remojar». ¡Y no hay más na!, porque ya se sabe que, como suele decir mi amigo Tito San Emeterio, «de puta a puta taconazo».
Mucho se ha hablado de los corruptos del PP, que si Barcenas, que si Rato, que si Camps, que si Matas, que si Rita Barberá, que si Gürtel, que si Urdangarín, que si Rafael Blasco? ¡Uf, para, para!. ¡Mogollón de nombres, situaciones, «mangarrufadas», chorizos, calamandurrios, etc..!. Y los españolitos hemos tenido que aprender el significado de palabras que, de normal, no utilizábamos, que no entraban -¡ni entran!- en nuestro vocabulario habitual, tales como cohecho o prevaricación. Pero todo eso nos pilla lejos, porque se trata de gente que no está en el círculo en el que nos movemos; ese en el que si están los Luis Fernando Cartagena, Pedro Ángel Hernández, José Joaquín Moya, Ángel Fenoll, Aníbal Bueno, Antonio Rodríguez «Chanos», Manolo Abadía, Mónica Lorente o Pepa Ferrando, entre otros.
Pero tampoco nos toca muy de cerca lo de José Antonio Griñán y Manolo Chaves, al igual que la corrupta de Asturias -que no me acuerdo como se llama y, la verdad, tampoco me preocupa-, y tantos otros de cualquier otro color político y pelaje. Incluso los de la formación morada, seguidores del gurú Pablo Iglesias y sus «palmeros», Iñigo Errejón, Juan Carlos Monedero, Carolina Bescansa o Pablo Echenique, la han liao en ayuntamientos y autonomías, hasta el punto de que, como sigan con su libro de ruta, «se chupan» al PSOE de Pedro Sánchez, como ya han hecho con los comunistas de Alberto Garzón -¡si Dolores Ibarruri y Santiago Carrillo levantaran la cabeza lo corrían a «gorrazos»!-, lo que ha hecho que IU se haya convertido en un partido residual, como, por ejemplo, la UPyD de Rosa Diez.
Pues eso, mucho se ha hablado, y se habla de los corruptos del PP, y poco de los «mangarrufianes» del PSOE, aunque algunos de ellos, si se cumple lo que se les pide, podrían entrar una temporada en el hotel, porque las han hecho de todos los colores, sobre todo, como la «peli» de Martin Scorsese, que protagonizaron Paul Newman y Tom Cruise, el (color) «del dinero». Tengo un amigo que dice preferir el centralismo de Madrid al de Valencia, porque Madrid nos coge más lejos y no nos enteramos de las putadas que nos hacen, ¡o si; yo que sé!.
¡Pero yo iba a otra historia!. Ya se sabe que «la política hace extraños compañeros de cama», de ahí lo de que cada «mochuelo a su olivo» o lo de «cada oveja con su pareja», aunque también podríamos decir que «Dios los cría y ellos se juntan». Recordemos lo que decía Groucho Marx: «Estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros». Llegado este punto, me estoy acordando de la familia del pasota Perico Sánchez, porque no sé si es que disfruta tocándonos los «webs» a los españolitos o si es que su única neurona sólo le da para media hora al día. Pedrete, ¡si lo que quieres es fornicar con la bendición de Iglesias, dilo y ya está, no pasa nada!. Total, en este país nunca pasa nada y si pasa se le saluda. Vamos a ver, si en nuestra tierra hay administraciones -léase ayuntamientos- que están gobernados por mogollón de partidos de diferente pelaje -lo que no quiere decir que funcionen-, líate la manta a la cabeza, tírate al monte, quítate la careta, míranos a los ojos y reconoce que, al más puro estilo Julio Iglesias, lo que buscas es el sillón, al precio que sea, ¡y lo sabes!, incluso vendiendo tu alma al diablo. Te lo han dicho tus barones, que te van a canear y te vas a despertar de una jodía vez, aunque tú te lo pasas todo por el arco de triunfo, ¡Susana, dile algo al «tontaso». Ya se sabe, «cada mochuelo a su olivo».

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