Tribuna

Sobre el Adda

01.10.2016 | 01:59
Aspecto del hall del ADDA durante la feria.

Es triste ver la cantidad de despropósitos que sobre este edificio se están manifestando; da la impresión que no se sabe para que sirve un edificio de este tipo con opiniones que –en muchos casos contrarrestadas– demuestran una cultura escasa y una obsesión por un rendimiento económico, cuando los edificios públicos son más bien para obtener rendimientos culturales a donde no puede llegar la inversión privada que este sí es –como es lógico– su objetivo.

Ha transcendido en principio, un nuevo destino de congresos cuando la consideración acústica, en este caso, es para el uso de la palabra, y en Auditorio la música, con características opuestas. El adaptarlo es bueno pero tampoco aconsejable y recientemente además su conversión en un mercadillo ya es una aberración. Desde el principio. al considerar estos equipamientos, se barajaron la construcción de un Palacio de Congresos y otro para Auditorio musical, para lanzar a la ciudad y provincia hacia un nivel comarcal y cultural que no poseía, desechando un edificio multiusos, por ser sus usos encontrados.

Como testigo excepcional del camino histórico de estos edificios puedo y debo exponer lo que a continuación sigue:

Corría el año 1968, cuando la Diputación Provincial proyectaba un Centro de Convenciones y Congresos sobre unos terrenos de su propiedad, que seleccionado nacionalmente era expuesto en la Biblioteca Nacional (INFORMACIÓN 20 y 22/09/68 – Primera Página 18/10/68 –La Verdad 29/06/69). Es justo reconocer a D. Pedro Zaragoza su entusiasmo y visión de futuro ya que fue el impulsor. El proyecto se conserva y puede apreciaese su equipamiento completo para el uso que era concebido –no musical– acompañado de un hotel complementario y helipuerto.

Años después, la Diputación se planteó qué hacer en terrenos de Campoamor; y acordó establecer en los mismos un Centro Cultural con un Auditorio para música. El Pleno de la Diputación de fecha 03/12/92 aprobaba unánimemente esta solución dada la importancia que la música tiene en nuestro entorno. El Ayuntamiento aprobó el Estudio de Detalle, edificios y urbanización del área, siendo una brillante solución urbanística para la ciudad. Sólo la fase del Auditorio recientemente construido, está realizado hoy. Posteriormente, el Ayuntamiento proyectaba un Palacio de Congresos, con todas sus exigencias, en la ladera del castillo de Santa Bárbara que fue paralizado (1997/98).

Después de este historial que me he permitido, por haber sido el hilo conductor del mismo y redactor de todos los proyectos y ordenamiento, he de decir que siempre se descartó un edificio multiuso y dedicarlo sólo para la música, que es como se puede conseguir su excelencia, no sólo por su exigencia acústica, sino también por sus dependencias específicas.

Desde su inauguración, el Auditorio se ha ido acreditando por su acústica y funcionamiento, y así lo han divulgado por todo el mundo, los excelentes artistas y directores que por él han desfilado y del que se está hablando en numerosas revistas específicas internacionales. Como se puede comprender, una adaptación para Congresos no es recomendable; y la última versión, usarlo para mercadillo, ya es disparatado.

No se debe olvidar el uso de estos edificios, los asistentes a la música son gente más culta, preparada y respetuosa, y se debe fomentar, como sus impulsores pensaron, con «excelencia». Sólo el movimiento de cajas y enormes cajones que se mueven para exponer artículos en los dos usos no previstos, y la variopinta masa de público que asiste a los mismos, además de sus distintos programas, los hacen rechazables.

Como alicantino me apena el camino que el ADDA está tomando, dada la importancia internacional que está obteniendo y como arquitecto autor de todo ello, que pierda su genuina solución, y no sólo estética, –esta es consecuencia en estos edificios de una envolvente arquitectónica manejada por su autor–, es la solución organizativa, de espacios y volúmenes para el uso previsto y sobre todo su acústica e instalaciones los que dan siempre, matizada por el interés cultural, su atractivo y singularidad.

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