29 de septiembre de 2016
29.09.2016

Una huella imborrable

29.09.2016 | 08:42
Una huella imborrable

Para mí la figura del Mestre deja una huella imborrable en lo que ha sido mi carácter y mi modo de proceder en mi trayectoria dedicada a la Festa. Conocí a Antonio Berenguer a mis 13 años, en pleno cambio de voz, pubertad, y otras tonterías de la edad? Después de haber representado a la María mayor y otros papeles secundarios, el Mestre me ayudó a entender esos cambios hormonales y madurar como persona y formarme como músico ? Nunca le estaré lo suficientemente agradecido. En muchas ocasiones contó conmigo, para que le ayudara como organista en aquellos primeros conciertos en los que la Escolanía era solicitada por muchos pueblos de nuestra provincia . Su aportación al Misteri no solo fue enriquecedora socialmente, teniendo en cuenta que se incorporó como Mestre en una época de grandes divisiones internas, sino también musical, ya que elevó a sobresaliente el nivel coral polifónico de una Capella, que por entonces solo cantaba Habaneras y canciones populares, incorporando obras complejas de Beethoven, Bach y otros? Recuerdo haber participado, entre otras, en el montaje de la Misa Pontifical de Perosi, uniendo por primera vez las voces graves de los hombres con las de los niños. Conté siempre con su apoyo y sus sabios consejos en aquellas entrañables y recordadas comidas que organizábamos junto al también fallecido Paco García Linares. Incluso después de mi dimisión, nos reencontramos en un concierto de música barroca dirigido por mÍ y organizado por la Conselleria en el que le invité a que lo presentara, ya que fue en la Iglesia de Altea la Vella de la que fue su párroco. D. E. P.

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