Visiones

¿Qué es el interés general?

16.09.2016 | 05:31
¿Qué es el interés general?

Cuando se trata de alegar que cualquier actuación concreta se lleva a cabo en beneficio de los ciudadanos se apela siempre al concepto de interés general. Un concepto que puede ser muy elástico, claro está, pero que tiene un uso generalizado en la sociedad y sobre el que no llega a entenderse por la ciudadanía la «alegría» con la que suele utilizarse. Si preguntáramos en una encuesta lo que significa «el interés general» todos apuntarían a algo que a todos nos beneficia, pero la idea al final no es tan fácil o sencilla de definir, porque en la sociedad sus miembros piensan o actúan de manera distinta, y lo que para unos puede ser bueno, no lo es tanto para todos, de ahí que ahora viene lo importante, como es intentar clasificar, definir, concretar o aclarar qué significa o quiere decir ese concepto de interés general para la persona que esta apelando al mismo para llevar a cabo determinada actuación que este considera que beneficia a la inmensa mayoría. Piense el lector en cualquier actuación o idea que últimamente se haya querido poner en marcha y se dará cuenta de que siempre tiene sus detractores y sus partidarios, con lo que el concepto de «interés general» viene a ser algo realmente difícil de conseguir o aspirar a ello, porque debe ser algo que, sin ninguna duda, beneficie a todos y no solo a unos pocos. Pero ante esto nos preguntamos ¿es posible que esa idea beneficie a todos o realmente a los que el autor de la misma quiere beneficiar?

En muchas ocasiones se apela a este concepto tan elástico para tratar de justificar actuaciones o ideas personales que van dirigidas a un fin que es ajeno al bien de la colectividad, pero que quien ejecuta la idea lo reviste de ese objetivo tan abierto de «interés general» para tratar de reforzar su tesis o el mensaje que trata de lanzar. Luego ocurre que los posibles destinatarios del mensaje, proyecto o idea «se quedan a cuadros» como suele decirse, cuando se preguntan en qué medida le beneficia a ellos esa idea, cuando lo que parece ocurrir con ella es que beneficia más a un determinado grupo de personas. Sin embargo, lo que ocurre es que la expresión que es objeto de este artículo es muy elástica y abierta y se utiliza, quizás, con demasiada alegría para, como señalamos, justificar conductas o ideas propias que quien las ejecuta intenta que sean aceptadas de buen grado por sus destinatarios bajo ese mensaje de que a ellos les beneficia, aunque, en realidad, no sepan en qué medida lo podría hacer.

Por ello, al final lo que ocurre es que el objetivo real que se persigue es más el interés particular, aunque poniéndole un «traje» de interés general presunto que no es más que un disfraz o máscara para encubrir un objetivo personalista que se pretende vestir con palabras o mensajes encubiertos de posibles y presuntos beneficios colectivos que son, en realidad, beneficios privados o personales. Así, la facilidad con la que los seres humanos utilizamos las palabras para darles la vuelta y hacer que aparezcan ante la luz de la sociedad como algo positivo, aunque en realidad sea algo personal o para un círculo cerrado de personas, es alarmante.

Si buscamos cualquier diccionario veremos que el concepto de «interés general» hizo su aparición con los desarrollos intelectuales que llevaron a la Revolución francesa, periodo durante el cual llegó a reemplazar el concepto anterior de utilidad pública, estando así íntimamente ligado con el desarrollo del liberalismo. Además, se puede concebir como la guía o criterio para tomar decisiones políticas y económicas que buscan el bien común de una sociedad. En debates políticos, económicos y sociales, en particular aquellos acerca de la existencia de servicios públicos, reglamentos y leyes de orden público, discusiones acerca de intervención estatal en asuntos económicos (tal como expropiaciones y nacionalizaciones) y sociales tales como los relacionados con asuntos de explotación social, derechos sociales, seguridad social e industrial, discriminación, etcétera. Pero su uso suele ser más extenso a todo aquel foro, institución, o grupo de personas donde se deben tomar decisiones que afectan a un todo y en las que cuando hay que tomar una decisión se utiliza este concepto para justificar la decisión en sí misma, aunque un grupo de los sujetos afectados se pueda sentir perjudicado. Pero, como apuntamos, la realidad de las cosas nos hace cuestionarnos si ese uso del término «interés general» es interesado y trata de justificar en muchas ocasiones o ser el fundamento de la opinión personal de quien toma la decisión cuando no encuentra un argumento que apoye su pretensión, constituyendo más un «interés particular»... que el «general» que trata de vender.

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