03 de septiembre de 2016
03.09.2016

Carta al concejal de Urbanismo

03.09.2016 | 04:20

Con el fin de dirigirme a usted, he entrado en la página web del Ayuntamiento. He comprobado, según su currículo, que es conocedor de normativas, códigos y leyes, ya que detalla que estudió Derecho, diplomado, licenciado, graduado o doctor en leyes. Cualquiera de estos títulos, entiendo, es suficiente para interpretar lo que le expongo y, además, imagino que en el departamento que gestiona tendrá a su servicio a un letrado especialista en urbanismo, que le informe de las barbaridades que se han desarrollado en el edificio del antiguo hotel de Arenales, con la excusa de su rehabilitación y han sido, presuntamente, consentidas y apoyadas por el área de su competencia.


Decía usted en la rueda de prensa de 19-08-16 que «las obras realizadas no se ajustan al proyecto inicial, para el que se otorgó la licencia de obra». Y, efectivamente, señor concejal, le ha costado bastante tiempo enterarse o no le interesaba saber lo que pasaba. Para su información, le traslado algunas de las aberraciones que se han cometido y que no se ajustan a las leyes que nos hemos dado, incluido el PGOU de Elche. Ante la negativa de la aprobación por el Ministerio de Medio Ambiente al proyecto presentado el año 2009, se vistió el muñeco mediante certificación realizada por el Ayuntamiento de Elche y acompañado de informe realizado ad hoc por la empresa Princesol, ya que nunca existió sótano/garaje, como se reconoce en el informe desfavorable de la directora de Costas de 16 de enero de 2015.


Según el Catastro, el edificio construido en su día tenía 6.313 m2. En la certificación del propio Ayuntamiento de Elche el total construido es: Semisótano, 942,82 m2; Bajo, 1.089,80; Primera, 1.164; Segunda, 1.164; Tercera, 1.058,70; Azotea, 323,40; y, en total, 5.742,72 m2. En definitiva, el Ayuntamiento certifica que la edificación es de 5.742,72 m2. El Registro de la Propiedad dice que la edificación es de 6.313,00 m2. El proyecto de la concesionaria dice que la edificación es de 8.781,91 m2, lo que supera la rehabilitación en el 50% de lo real. Respecto a la certificación del Ayuntamiento, el último proyecto realizado por la concesionaria supera en 3.039,19 m2 (esta es la tercera multiplicación: dos en el monte Tabor y la última en Arenales del Sol).


La altura del edificio sobre el paseo tiene una alzada aproximada de 10 metros y, según el proyecto básico modificado, pasaría a 15,50 m2 + 1,60 de lamas decorativas y 17,50 metros + 1,60 metros de lamas decorativas de altura, en cada uno de los extremos del edificio.


De acuerdo con lo señalado por el artículo 111 de la Ley 16/2005 Urbanística Valenciana, parte del edificio del hotel se encontraba situado fuera de ordenación por ocupar parcialmente viario público, hoy derruido por iniciativa de la mercantil Princesol, por lo que entendemos procede que usted inicie las gestiones para la recuperación del viario y, en su día, terminar el paseo marítimo.


Además han derruido, por voluntad propia, más de un 70% del edificio y están construyendo obra nueva, sobre el viario, como ha podido usted comprobar y, por tanto, procede por la Administración ordenar el derribo de la obra nueva.


En escrito de 23 de diciembre de 2014 de Princesol, dirigido al Servicio Provincial de Costas, reconoce que «este sótano ni existe bajo el edificio ni ha existido nunca, pero indican que resulta imprescindible su construcción para dar respuesta a las nuevas exigencias que sobre instalaciones y evacuaciones de seguridad demanda la normativa actual para los servicios de los hoteles».


En el mismo escrito de Princesol, indican que «en la rehabilitación proyectada se han previsto nuevas demandas y servicios que requieren la actividad hotelera, obligados en muchos casos por la normativa vigente. Indican que en el proyecto original de 1962 ya existía el uso de aparcamiento en el porche de la fachada opuesta a la playa, adjuntando una fotografía de la época en la que se aprecia la existencia de vehículos estacionados en dicho porche. Indican que en la actualidad no es posible estacionar en dicho porche al haberse construido un paseo marítimo junto al mismo, por lo que la única pretensión del proyecto es la de reubicar dicho uso de parking en otra zona del edificio (el sótano antes citado)».


Queda claro y conciso que, para justificar y obtener una planta de parking, engañan a la Administración con ayuda del Ayuntamiento de Elche y se argumenta que existía antes de la entrada en vigor de la Ley de Costas un sótano de toda la parcela y en el que se aparcaban los vehículos. Por lo tanto, queda demostrado que la planta de parking de toda la parcela ni existió ni fue construido nunca.


Decía usted: «Hemos cumplido con la legislación vigente, acatando las sentencias judiciales que reconocen el derecho de la empresa a llevar a cabo la rehabilitación del edificio». «Igual que las administraciones hemos cumplido con la legalidad, la empresa también debe cumplir, y es lo que esperamos».


¿Cómo que ustedes han cumplido con la legalidad? Si desde el primer momento han cambiado de patrona, de Santa Rita a Santa Lucía, patrona de los invidentes. A Santa Lucía, acusada de brujería le sacaron los ojos y? Siguió viendo, al igual que ustedes veían, pero callaban hasta que llegó el momento del destape y tuvimos la oportunidad de ver las imperfecciones al quitarse el «Women'Secret». Había que cubrir el expediente con la redacción de un acta, y a la espera de conformidad de la empresa propietaria.


Seguía diciendo usted: «Tanto Costas como el Ayuntamiento entendemos que la empresa debe presentar un nuevo proyecto, con las actuaciones que se han realizado, y que no estaban previstas en el proyecto inicial, que es el que se autorizó, para que se analicen y se compruebe si se pueden ajustar a la legalidad».


Por fin, ya comenzamos a entendernos, reconoce que no es legal la actuación de la empresa, la del Ayuntamiento y la de Costas. Esta última aprobó el proyecto, una vez que le vistieron el muñeco entre el Ayuntamiento y la empresa concesionaria.


No, señor concejal, se equivoca usted. ¿Cómo que se analice y se compruebe si se puede ajustar a la legalidad? Ha cambiado la filosofía del Ayuntamiento. Que yo sepa no. A cualquier vecino que comete una pequeña irregularidad por obras en su casa o parcela lo primero que hacen es pararle las obras, a continuación el famoso cartel de tamaño descomunal «Obra Ilegal» y después la multa, para escarnio del infractor. ¡Las normas no son para todos iguales! Pues cúmplanse.


Además, si han construido obra nueva sobre el viario público del paseo marítimo, sólo cabe una alternativa: ¡Derruir la obra! Y, por supuesto, instalar ya el cartel de «¡Obra Ilegal!». Por nuestra parte, iremos contra los presuntos prevaricadores, si los hubiese.


Y, a más inri, como han derribado por iniciativa de la concesionaria más del 70% del antiguo edificio, hay que ordenarles dejar expedita la parcela de playa de suelo público marítimo-terrestre, y que devuelvan la arena que se llevaron y las palmeras desaparecidas.

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