Impresiones

Prima de riesgo

30.08.2016 | 03:27
Prima de riesgo

Si hiciéramos una encuesta entre los españoles, pocos podrían decirnos lo que significa, pero son bastantes los que intuyen que si es elevada, hay problemas en la economía, y si es baja, que ya graniza menos.

Todos los países se endeudan, es decir, emiten deuda pública ofreciendo el pago de un interés para financiar déficits presupuestarios, reformas de calado, grandes obras de infraestructuras, incluso guerras. Hasta ahí, es sencillo de entender, es como cuando un españolito de a pie pide un préstamo al banco; lo malo es que los problemas empiezan cuando los señores de negro indagan si existen posibilidades ciertas de que pagues los intereses y devuelvas el principal, de modo que si la situación del peticionario es mala, ni rentas líquidas ni garantías bastantes, el no está garantizado; si la situación no es tan menesterosa y se ofrecen garantías generosas y avales de familiares y amigos hasta la cuarta generación, la respuesta puede ser positiva, eso sí, pagando un tipo de interés rayano en la usura, vamos, lo que se conoce en la jerga como un crédito al consumo, con tipos de interés no inferiores al 8%, cuando el Euribor hoy ronda el -0,05%, y por último, si el prestatario es un hombre de bien en lo económico aunque sea un canalla, lo normal es que se le ponga una alfombra roja y se le ofrezca un interés preferencial con escasas comisiones, tanto de apertura como de cancelación anticipada.

La conclusión de lo anterior no puede ser más diáfana, si eres poderoso todos los bancos te ofrecerán un préstamo porque saben que puedes pagarlo y aunque ganen poco, en términos de tipos de interés, el riesgo del impago es inexistente y la morosidad nula ( la actual de la banca española está actualmente en el 9,44 por ciento, se espera un 8,70 por ciento a finales de 2016 y un 7,10 por ciento en 2017 ).

En términos de país, la situación no difiere de la expuesta y aquí es donde entra en juego el «riesgo país». Así, si un Estado se encuentra en situación calamitosa, pocos desearán invertir en su deuda pública por temor al default, salvo que ofrezcan un suculento tipo de interés que nivele el miedo con la avaricia. Ciñéndonos a la zona euro, los dos polos opuestos son Alemania y Grecia. Mientras que la primera emite deuda a tipos negativos, actualmente al -0,07 %, es decir hay que pagar para suscribirlos debido a su solidez y garantía de devolución del principal, Grecia debe pagar el 8,18%, tipo ciertamente atractivo pero altamente peligroso por el riesgo de que, o bien el país entre en quiebra, o se produzcan quitas significativas sobre el capital a devolver.

Y ¿que ocurre en España? El bono español a 10 años ofrece en la actualidad un interés del 0,92%, que puesto en comparación con el bono alemán nos proporciona una prima de riesgo en torno a los 100 puntos, bien lejos de los cerca de 650 puntos que alcanzó en Julio de 2012 cuando el Gobierno solicitó de sus socios europeos una ayuda de 100.000 millones de euros para sacar del atolladero a una banca muy perjudicada por el polvo del ladrillo.

¿Y cuáles son las razones para que sólo en cuatro años hayamos pasado de una situación cercana a la quiebra, como ahora se encuentra Grecia, a otra más bonancible en la que el actual modelo español causa sensación entre sus socios de la Unión?

1.- En Julio de 2012, el gurú Mario Draghi, Presidente del Banco Central Europeo (BCE), taponó la hemorragia que asolaba a los países del Sur, con unas simples palabras, «El BCE hará lo necesario para sostener el euro. Y créanme, eso será suficiente». Con algo más que palabras, inundó el mercado con la liquidez suficiente para que los bancos europeos con problemas acudieran en busca de capitales baratos con los que edificar nuevamente cimientos más sólidos.

2.- El PIB español lleva creciendo a altos ritmos desde el año 2014, en la actualidad en torno al 3,20 por ciento, lo que prácticamente nos lleva a los niveles previos a la crisis que se desencadenó a partir de 2008, superando incluso al PIB italiano, país industrializado por excelencia. El número de parados registrados en el INEM registra su mejor lectura desde Abril de 2010, con cerca de 3.700.000 personas, y con expectativas fundadas de que se creen 850.000 puestos de trabajo en los dos próximos años, con una renta disponible per cápita que se acerca al nivel real del año 2005.

3.- El aumento del consumo de las familias a ritmos cercanos al 4% encadenando 9 trimestres al alza, y las exportaciones que ya representan el 26% del PIB, tiran de la economía mejorando incluso las previsiones tanto de la UE como del ejecutivo español; el ladrillo, antaño declarado responsable convicto de una buena parte de la crisis, ofrece indicios de un crecimiento más ordenado y ajustado a la demanda, con crecimiento sostenido del número de préstamos hipotecarios, y viviendas vendidas, tanto de nueva construcción como de segunda mano.

4.- El turismo batirá este año todos los récords, número de visitantes extranjeros, tasa de ocupación, rentabilidad, y no es descartable que el ritmo siga creciendo debido a ese islote de paz y seguridad que se llama España, alejado de los conflictos bélicos y actos terroristas que minarían el deseo de viajar. Por poner dos ejemplos, Francia, tras los recientes ataques de la sinrazón, ha perdido este año millones de turistas, y que decir de Egipto con una yihad creciente que hace de los alrededores de las pirámides un páramo lleno de escorpiones.

En suma, el escenario actual muestra signos muy positivos que evidencian que lo peor de la crisis ya ha pasado, y que el futuro cercano ya no es un brote verde sino una pradera que crece a buen ritmo. ¿Se imaginan si además de todo lo anterior existiera un gobierno con apoyo parlamentario que acometiera las reformas necesarias para dar el empujón definitivo?. Y los sueños, sueños son.

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