La lucha que no cesa

28.08.2016 | 00:11

Los naturalistas del sur de Alicante comenzamos a conocer y valorar Escalona y su entorno al inicio de los años 80. Apenas existía información sobre sus valores naturales, lo que contribuyó al asombro de los primeros descubrimientos. Escalona, además de sus magníficos paisajes de mosaico mediterráneo de secano, pinar y matorral, atesoraba una de las mejores comunidades de depredadores del levante ibérico. Águilas reales, perdiceras e incluso imperiales acuden durante su periplo de dispersión, de modo que estos parajes son fundamentales para su supervivencia a escala europea. Los búhos reales se reproducen en densidades muy elevadas, las mayores descritas a nivel mundial. Además de muchas otras especies de rapaces forestales, como el azor y el ratonero, o mamíferos como el gatos montés y la gineta, todas ellas ligadas a las abundantes poblaciones de conejo. A ello debemos sumar la importancia de contar con unos 14 endemismos botánicos, más de los que albergan varios países de Europa juntos, un patrimonio cultural formado por un importante número de yacimientos de la Edad de Bronce, como el del Cabezo de la Mina, de época romana, y otros de origen musulmán. Arquitectura popular del campo de salinas representada por viviendas de tipo tradicional? y, con total seguridad, otros muchos tesoros todavía pendientes de descubrir.


Al mismo tiempo que se encendían las luces sobre el ingente valor de este espacio, aparecían los primeros nubarrones. A finales de los 80, tras las obras del postrasvase Tajo-Segura, empezaron las grandes transformaciones del territorio. Cientos de hectáreas de pinares y mosaicos de secano se transformaron en regadíos. Al mismo tiempo se iniciaba una batalla a contrarreloj por la conservación de este tesoro único en la que participaban asociaciones de vecinos, naturalistas y ecologistas.


En los años 90 los valores naturales de Sierra Escalona habían traspasado las fronteras de España. En un primer momento, estos parajes fueron catalogados como Área Importante para las Aves en Europa, en reconocimiento a sus poblaciones de grandes rapaces y, posteriormente, como Lugar de Interés Comunitario gracias a su vegetación y a las comunidades de mamíferos carnívoros y anfibios. Así fue como este lugar pasó a formar parte de la Red de Espacios Naturales seleccionados por la Unión Europea, la conocida como Red Natura 2000. Todo esto es una muestra del enorme potencial que atesora esta joya natural para conseguir un verdadero modelo de progreso. Además, cabe destacar la importancia que la conservación de este espacio significa para la obtención de fondos europeos, como los establecidos en los programas de Desarrollo Rural o en la Red Natura 2000.


Pero a pesar del reconocimiento científico y oficial las amenazas no cesaron, más bien al contrario. A los regadíos le siguió el boom de la construcción. Se construyeron miles y miles de viviendas y se proyectaron decenas de miles más y, lo peor de todo, bajo la música triunfalista del progreso y desarrollo. Un modelo de desarrollo inmediato, torpe y destructor de la naturaleza, transformando este tesoro irrepetible en un erial donde se hacinan demoledoras construcciones carentes de orden y planificación. El pinchazo de la burbuja inmobiliaria y la acción de las asociaciones ante los tribunales frenó parte del desastre. Y el inicio de los trámites para su declaración como Parque Natural en 2006 supuso un rayo de esperanza que nos duró poco. El proceso de declaración se estancó y Sierra Escalona volvió al cajón de las administraciones.


Pero la lucha continúa. A pesar del frenazo de la crisis vuelven los desastres de siempre; desmontes para regadíos y proyectos variopintos, construcciones ilegales, vallados... Y de nuevo una de cal y otra de arena. El nuevo Consell promete la declaración inminente y prioritaria del Parque Natural para matizar un año más tarde que aún está pendiente de análisis de seguridad jurídicos. Desde ASE tenemos la sensación de que en Escalona siguen primando los intereses particulares sobre los generales y que tienen más seguridad jurídica los especuladores que los ciudadanos. Pero pensamos seguir en esta lucha que no cesa por la conservación de nuestros paisajes y la declaración del Parque Natural de Sierra Escalona. Las últimas declaraciones del presidente Puig son esperanzadoras confiemos que de una vez por todas prime el sentido común y Sierra Escalona recupere la dignidad que jamás debió perder.

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