Tribuna

Rabasa: bien vale una pensada

12.08.2016 | 04:28

Como mi Ilustre compañero don Manuel Ayús sabe perfectamente, Rabasa puede ser el topónimo que derivado del contrato a «Rabassa morta» se utilizó para designar una zona geográfica sita en el término municipal de Alicante, en su colindancia con el de San Vicente del Raspeig. Tal precisión conceptual viene motivada por el deseo de concretar el rigor en la utilización de las palabras, de modo que, al igual que no es malo conocer el origen histórico-jurídico de la denominación de la zona, tampoco lo será utilizar los conceptos con arreglo a su estricto significado, si lo tuviere, huyendo de abusar de los conceptos jurídicos indeterminados.

Porque el «interés general», que algunos han definido como suma de intereses particulares, o de la mayoría de los intereses particulares, es, a todas luces, un concepto jurídico indeterminado en tanto que su definición y alcance suele estar en relación con el entendimiento de aquél que lo invoca o formula.

Muertas y desaparecidas las cepas de vid que, posiblemente, dieron nombre a la zona, cabe preguntarse qué otro uso socialmente productivo –y hay que subrayar lo de socialmente–, cabe dar a esta vasta zona del término municipal de la ciudad y, muy especialmente, cuál será el que produzca el mayor beneficio social.

Muy probablemente fue la filoxera quien finiquitó el uso agrícola primigenio, sin que parezca razonable la pretensión de reinstaurar un uso del sector primario cuando es así que se hallan arruinadas las infraestructuras, tales como conducciones y acequias, dotaciones de regadío, etcétera, que algún día pudieron existir.

Por consiguiente, la mayor función social de Rabasa puede lograrse a través de otro tipo de utilizaciones que redunden en una multiplicidad de beneficios (culturales, de calidad de vida, económicos, de empleo, etcétera) para el mayor número posible de seres humanos.

Ni puedo ni debo entrar, ilustre compañero, en un diálogo competitivo contigo acerca de qué deba implantarse y qué deba excluirse en el territorio en cuestión por, entre otras, la razón de lo que tú afirmas resultado de mucho trabajo, estudio y análisis realizado sobre esa área del territorio, en comparación con cuya magnitud mis reflexiones tienen un nivel de simple aficionado.

Sí que he de decirte, sin embargo, que algo conozco de los informes emitidos en relación a, primero, el Plan Parcial y, después, la ATE y fruto de tal conocimiento es que muchos de los contenidos de tales informes son exagerados, tal vez deliberadamente exagerados y, fruto de una subjetiva inquina hacia el principal promotor de la pretendida implantación de Ikea la cual, esté, o no, total o parcialmente justificada, es evidente que desconoce postulados fundamentales del Estado de Derecho y entre ellos el de presunción de inocencia, el del deber de la Administración de actuar con objetividad (artículo 103 de la CE), así como el de la interdicción de la arbitrariedad (artículo 9.3 de la CE).

Los dogmatismos populistas, ilustre compañero, existen y, desgraciadamente, son casi usuales en el comportamiento de determinados agentes sociales, sean o no poderes públicos, sin que se sepa muy bien a qué lugar conducen, aunque existen indicios de algunos de sus más conocidos logros cual pueda ser, en esta ciudad de Alicante, su carencia de Palacio de Congresos, ni en un lugar ni en otro, con la consecuencia de la práctica inexistencia de los beneficiosos congresos, así como la promoción política de determinadas personas componentes de algunas plataformas que se han venido rigiendo más que por análisis reflexivos y sensatos de la realidad, con visiones posibilistas, por rígidos corsés preconcebidos carentes de toda fertilidad productiva.

Porque declarar incompatible un uso comercial para Rabasa equivale a negar que pueda ser, precisamente a través de esa apetencia comercial, cómo se produzca el inicio de otras actuaciones perfectamente cohonestables con necesidades dignas de atención, cual pueden ser las que se derivan de la Universidad, infraestructuras, protección de lagunas, determinación de entornos de protección (no propietaristas) y establecimiento de franja verde, cual tú afirmas. En otras palabras, no se comprende por qué se incompatibiliza el interés de Ikea con el que deriva de las necesidades, legítimas y perentorias, de una zona que merece algo más que ser un páramo baldío y vertedero de detritus, incluso delictivos.

Quiero reafirmarme en que considero la reflexión, la duda y el razonamiento como las bases sobre las que una sociedad puede avanzar y que, por lo general, son poco compatibles con los posicionamientos apriorísticos, prejuiciosos y dogmáticos, incluso aunque éstos fueran certeros, pero no puedo desmontar de caballo alguno por la sencilla razón de que a cierta edad montar a tales cuadrúpedos es excesivamente arriesgado, y hasta peligroso.

Acepto encantado tu ofrecimiento de, en términos machadianos, hacer camino al andar, pero siempre sobre la base de que no nos consideremos como únicos titulares de la verdad y, por el contrario, nos manifestemos abiertos a cualquier planteamiento posibilista a través del análisis y del diálogo.

En cualquier caso, y como ya hice hace varias décadas en una deliciosa polémica con otro ilustre compañero, don Ángel Luna, al respecto de la LRAU, también ahora invoco la perentoria dedicación profesional retribuida como motivo para concluir con «cambio y corto», y punto y final.

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