El arbitraje, en la diana

11.08.2016 | 01:07

En todos los campeonatos, torneos, competiciones, encuentros deportivos, en los que existe competencia y por lo tanto necesidad de arbitraje,el árbitro, unas veces mejor y otras no tanto, es, por desgracia, la diana de las polémicas. Y en unos JJOO mucho más. Hay deportes en los que la función de juzgar una acción es trascendental, sobre todo dependiendo del momento en que se produce la decisión. En ocasiones un error arbitral puede solventarse si queda tiempo. Otras, cuando se produce al final de un encuentro especialmente igualado y especialmente delicado porque del resultado depende la continuidad de uno de los contendientes, los implicados pueden sentirse agraviados e injustamente tratados. Cuando un judoca ha soñado con los Juegos durante ocho años, ha ofrecido «sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor», como decía Winston Churchill ante la cámara de los comunes el 13 de Mayo de 1940, y un error de apreciación lo deja fuera, la sensación que se apodera de él no puede ser más angustiosa.


En Londres 2012 Sugoi Uriarte lo experimentó. Sergio Cardell lo sufrió en unos europeos en Moscú. En Río la polémica ha saltado en varias ocasiones y en varios deportes.


Una regla bastante cuestionada por los competidores en judo es la del agarre de piernas, muy buena en ocasiones pero nefasta en otras: Todos los ataques o bloqueos con una o ambas manos o con uno o ambos brazos por debajo del cinturo?n en Tachi-waza sera?n penalizados con Hansoku- make. Es posible agarrar la pierna solo cuando los dos oponentes se encuentran en una clara posicio?n de Newaza y la accio?n de Tachi-waza ha finalizado».


Por una parte ha impedido el judo rastrero que se estaba imponiendo pero por otra ha arrinconado un patrimonio técnico muy habilidoso.


En diferentes seminarios de arbitraje se ha discutido si es o no procedente su aplicación a rajatabla y antes de los Juegos, como consecuencia de errores flagrantes, parece ser que se indicó a los jueces flexibilizar su manejo. Pero el público y, lo que es peor, los competidores, no llegan a estar suficientemente informados de estas adaptaciones. Eso genera polémicas. Así ha sucedido con la francesa Gneto, que por usar su brazo, estando de rodillas, como consecuencia de un ataque de su adversaria, fue descalificada. Por el contrario la brasileña Silva se vio adjudicar el resultado que le dio la victoria y el oro, a pesar de usar su codo y parte del brazo en una contra. Desde el punto de vista técnico ambos gestos eran perfectos.


Pero la polémica estaba servida ya que una parte del mundo del judo opina que la aplicación de las reglas no es homogénea. Me temo que a veces las reglas están hechas para facilitar la tarea de los árbitros pero el resultado es que complican la de los competidores.


Y la diferencia entre un competidor y un árbitro es que éste, si se equivoca no sufre consecuencias, mientras que el competidor, tal vez en los últimos momento de su carrera deportiva, surcada de sacrificios increíbles, ve arruinados años de esfuerzo, sin remisión. Y eso es válido para todos los deportes de élite.

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