Tribuna

La política como ciencia de la vida

10.08.2016 | 02:47
La política como ciencia de la vida

La Ciencia Política me ha ayudado a comprender la sociedad, no como la suma de individuos, sino como el resultado de los conflictos de interés generados por los grupos de poder, los mismos que siempre gobiernan bajo cualquier sistema político y siempre escriben la historia de los vencedores, oficialmente la Historia Universal.

La Ciencia Política también me ha sido de gran ayuda para superar la ideología liberal imperante que dice: «La soberanía nacional reside en el pueblo», y descubrir el mal uso de la democracia como instrumento político de gobierno refinado y sofisticado en manos de los poderes económicos globalizados para dirigir los negocios privados y públicos con el consentimiento de la mayoría de la ciudadanía, y no por desgracia, como un sistema político justo e igualitario con los derechos y deberes de los ciudadanos.

La democracia no es la panacea contra todos los males de los ciudadanos, pero está considerada por la mayoría de los eruditos como el sistema político menos malo. Pero no olvidemos que las democracias no son eternas y, hoy día, están amenazadas por un conjunto de desafíos y desafiadores que podrían no considerar la democracia como la única alternativa disponible. Y nunca deberíamos olvidar que la mayoría de los países europeos fueron dirigidos por gobiernos fascistas y totalitarios en el siglo XX. No sería de extrañar, que en cuanto la oligarquía financiera europea sea incapaz de seguir controlando el sistema democrático para conseguir sus propósitos, fuerce el cambio hacia otros sistemas políticos.

Los actuales motores económicos mundiales son los países llamados emergentes o BRICS. Acaparan las materias primas, la producción, el comercio, el consumo y muy pronto serán los banqueros mundiales, pero no son precisamente referentes democráticos. Las constituciones de Brasil, Rusia, India y Sudáfrica son formalmente democráticas, sin embargo, los poderes tradicionales son los que dirigen el Estado y los negocios. En estos países, la clase media, la que sustenta el Estado democrático, es minoritaria y la clase trabajadora no alcanza la suficiente organización como para influir en la vida política y económica. El caso chino es el más alarmante, la República Popular China es el líder de los BRICS y va camino de convertirse en la primera potencia mundial a todos los niveles. Sin embargo, China está gobernada por una oligarquía militar-comunista que pretende desafiar el mundo occidental y su estilo de vida democrática. Su sistema de gobierno autoritario y totalitario es capaz de mantener a sus más de 1.300 millones de súbditos en un Estado casi esclavista. Pues bien, estos modelos políticos de los BRICS son los que sirven como referentes a las oligarquías occidentales por su alta capacidad productora y su bajo coste social.

Por tanto, como ciudadano de pleno derecho de España, Estado social y democrático de Derecho, y miembro de la Unión Europea: No permitas que el mal gobernante y los sofistas alteren la cultura de tus hijos, y te los roben. No toleres que el mal gobernante socialice y culturice tus hijos para crear súbditos del sistema económico, únicamente «productores/consumidores» en lugar de ciudadanos. No contribuyas con tu silencio a que el mal gobernante se adueñe del Estado para saquear lo público, desmontar tu Estado del Bienestar y arruinar el futuro de tus hijos. No te resignes a que una oligarquía gobierne a la mayoría en un sistema democrático. No te dejes embaucar por demagogos que predican repartos de recursos infinitos «caídos del cielo». No te dejes engañar por los nuevos clérigos laicos, sanguijuelas de los recursos públicos, que tienen soluciones para todos los males de la humanidad desviando y malgastando el dinero público de los más débiles.

La Política es una Ciencia y mientras unos la pisotean y desprestigian, otros la aprenden, dominan y aplican. Es por lo cual existen desde siempre dos bandos diferentes, los poderes tradicionales que gobiernan y un ejército de personas que sobrevive. No te resignes, rebélate, este mundo también es tuyo, es de todos, porque todos somos universo. En el cosmos, la noche y el día no se suceden porque no existen, el tiempo no pasa. Somos nosotros los que estamos de paso en este universo. Si queremos dejar huella de nuestro tránsito por este mundo, debemos cultivar la familia, los amigos, los compañeros, incluso los desconocidos, en definitiva la sociedad. Sólo ellos mantendrán vivas tus ideas y obras. Tus huellas se borrarán, si es que algún día o noche existieron, como el tiempo. Existen múltiples medios, y también leyendas, para vencer los obstáculos de tan difícil travesía terrenal, pero posiblemente, la mejor herramienta disponible y pacífica para que el ciudadano logre superar la aventura de su vida, sea la Ciencia Política.

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