Tomadura de pelo

31.07.2016 | 01:05

Hay ocasiones en las que más vale estar callado y el jueves Susana Monje perdió una gran oportunidad de hacerlo. La asturiana, tan espabilada para tantas cosas, se ha convertido en el hazmerreír del mundillo futbolístico, al menos, con su afirmación de que el traspaso de Neymar sólo le costó 19,3 millones al Barcelona.


Y se quedó tan ancha. De acuerdo en que la vicepresidenta del Barcelona tiene todo el derecho del mundo a utilizar la ingeniería financiera como mejor le plazca pero también tienen a su vez el mismo derecho todos los que siguen el fútbol considerar como una tomadura de pelo la explicación de tal cifra después de todo lo que ha caído en este caso.


Está muy bien distinguir coste de traspaso y salario para que los conceptos queden claros, pero no por ello dejan de ser cantidades que abona el Barcelona, con lo que suman hasta los más de cien millones de euros en una operación que quedó meridianamente clara a raíz de la investigación judicial abierta por la presunción de que se había producido una evasión fiscal.


Tal fue así a fin de cuentas que el Barcelona llegó a un pacto con la fiscalía para frenar una escalada que le habría podido suponer un revolcón de consideración a varios de sus responsables, empezando por el presidente, Josep María Bartomeu, que fue el que dijo hace unos meses que el Barcelona había pagado más de 86 millones por el brasileño.


Como los dirigentes del Barcelona sigan echando así las cuentas no sería de extrañar que Neymar acabase teniendo que pagar por jugar al lado de los Messi y compañía.


Parece mentira que el fútbol, eso que es más importante que la vida o la muerte, según dijo el legendario entrenador del Liverpool Bill Shankly, autor de frases memorables, entre las cuales figura esta como una de las más destacadas, esté en manos de gente que habla y decide con tanta alegría de cuestiones que suponen tanto para tantos aficionados.


Personas, los dirigentes, capaces de estar al frente de un emporio económico, Susana Monje es una de ellas, y de perder totalmente los papeles cuando se trata de dirigir un equipo de fútbol.


Mejor haría el Barcelona en no menear más las cosas en un asunto que ha sacado los colores a sus directivos y no meter más pólvora a un incendio que estaba prácticamente extinguido. Pero está visto que hay gente que no puede aguantarse, que cuando se trata de ponerse medallas, o pretenderlo, mejor dicho, no se anda con chiquitas. En el caso del Barcelona llueve además sobre mojado, después de la iniciativa de su directiva en apoyo del Messi tras el desenlace de sus problemas con Hacienda.

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