El mundo por de dentro

De bares y política

30.07.2016 | 03:36
De bares y política

En los bares hablamos de trabajo y de política –mas del 30%– seguido de la pareja y familia, problemas personales y deportes –el 21%– por ese orden. La competencia –¿o el complemento?– es el WhatsApp y las redes sociales

Los españoles vamos a los bares una vez sí y otra también, son poquitos los que no van nunca; también uno de cada cinco va todos los días. Tanto da voten al PP, al PSOE, a UP-Podemos, a C's o a cualquier otro. Bien sea usted de izquierdas o de derechas, acude a bares, cafeterías o restaurantes. Debe formar parte de la cultura española. Le llamemos vamos de poteo, a hacernos unos chiquitos, ir de tapeo, o a tomar unos chatos. El destino es el mismo. Y ese hábito no es ajeno a la recuperación del empleo. Es en los servicios donde más empleo se está creando (la calidad de ese empleo es otro tema), y es uno de los atractivos turísticos para los extranjeros ya sea en forma de tasca, cafetería de postín o restaurante Michelín.

A principios de este mes el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) publicó el barómetro de opinión correspondiente al mes de junio. Como todos los barómetros lleva una pregunta fija sobre valoración de la situación económica, política, si mejoran o piensan los entrevistados que mejorarán, principales problemas, y cada tres meses sobre intención de voto –estas tocan el mes que viene–, y además otros temas sobre los que sólo preguntan una vez. Este mes la pregunta era: «¿Con qué frecuencia suele usted acudir a uno de estos lugares?», y las alternativas son: «bar, cafetería o restaurante», «plaza o parque» «mercado (tradicional o de barrio), tienda de alimentación», «Iglesia (o lugar de culto)», «peluquería o barbería», «pub o discoteca», «centro comercial, gran superficie», «librería», «biblioteca», «museo», «polideportivo o lugar para hacer algún deporte» y «cine». De esta docena de sitios a donde no vamos nunca es a bibliotecas –tres de cada cuatro no van nunca– seguido de museos, pubs o discotecas, polideportivos e iglesias, seis de cada diez no van nunca. Los sitios de los que menos abjuramos son los bares –sólo el 12% dice que no va nunca–, le siguen los mercados tradicionales y tiendas, centros comerciales, peluquerías y plazas y parques, a estos últimos uno de cada tres no va nunca.

Dos de cada diez van de bares todos los días; cuatro varias veces a la semana; seis una vez a la semana; siete varias veces al mes; y ocho de cada diez residentes al menos una vez al mes. Tan sólo el mercado y la tienda del barrio se aproximan a esa frecuencia. El 21,5% va a los bares «casi todos los días», con diferencias mínimas cualquiera que sea el partido al que votan, con una excepción: las Mareas, que van cuatro de cada diez. El nombre no creo que tenga relación con el ribeiro ni el albariño. En el continuo izquierda derecha, «casi todos los días» van algo más los del centro, y centro derecha pero los de extrema derecha no van ni la mitad, al menos eso dicen. Por status socioeconómico las nuevas clases medias son los mejores clientes, seguidos de la clase media tradicional y por debajo del 20% sólo están los obreros no cualificados. Si vemos la condición socioeconómica bastante por debajo de esa proporción están parados, estudiantes y «trabajo doméstico no remunerado». O sea, las mujeres amas de casa que tan sólo van todos los días el 9%, menos de la mitad que el conjunto de los españoles. Por encima del 30% están empresarios, pequeños y grandes y el personal administrativo, comercial y de servicios. Las diferencias económicas son claves: a más recursos mayor frecuencia. Los más asiduos no son los currantes –en contra de la imagen tan frecuente–, sino los de mayor estatus e ingresos.

La gran mayoría va a los bares andando, están a menos de 15 minutos. Dos tercios van con los amigos, o con su pareja –mas de la mitad– o miembros de su familia. Los beneficios para más de la mitad es «desconectar de las rutinas habituales» y «conocer a gente nueva». En los bares hablamos de trabajo y de política –mas del 30%– seguido de la pareja y familia, problemas personales y deportes –el 21%– por ese orden. La competencia –¿o el complemento– es el WhatsApp y las redes sociales que uno de cada cuatro simultanea siempre o la mayoría de las veces con la charla en torno a una copa; también hay cuatro de cada diez que apaga el móvil siempre o casi siempre. Esta semana no hablo aquí de política, lo haremos en los bares.

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