¡Venceréis, pero no convenceréis!

27.07.2016 | 03:55
¡Venceréis, pero no convenceréis!

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, acaba de aprobar previo examen de la Comisión Histórica del Ayuntamiento, el cambio de nombre la calle Millán Astray por el de «Viva la inteligencia». Millán Astray, el «novio de la muerte», fundador de la Legión española, fue uno de los personajes clave de la Guerra Civil y es especialmente conocido, aparte de por sus rasgos mutilados, por el episodio de su enfrentamiento con Miguel de Unamuno en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, a la sazón rector de la misma, el 12 de octubre de 1936.
El historiador Paul Preston define a Astray de la siguiente manera: «José Millán Astray y Terreros fue, quizá, la persona que más contribuyó a la temprana brutalidad de Franco y la exaltación propagandística de la violencia del bando nacional. Pero la violencia de Millán Astray fue ensombrecida por la de su amigo adjunto. Cuando fue entrevistado en Tánger el 28 de julio de 1936, el general Franco dio muestras de haber aprendido las lecciones del fundador de la Legión Extranjera Española. Contó al corresponsal de guerra americano Jay Allen: «Pronto, muy pronto, mis tropas habrán pacificado el país, y todo esto, pronto parecerá una pesadilla» (Las tres Españas del 36, 2003, página 22).
Volviendo a la conferencia que se trataba este día en la Universidad salmantina (por entonces, «día de la raza») uno de los participantes, un catedrático, pronunció un discurso en el que identificaba a la anti-España con Cataluña y Vascongadas, lo cual sulfuró al rector. Pidió la palabra y replicó que aquello era «una guerra incivil», y que el odio no era capaz de convencer a nadie. «Venceréis, pero no convenceréis», dijo el entonces rector.
En el revuelo que se formó, alguien gritó «¡Viva la muerte!». Inmediatamente, Millán Astray, respondió al grito y con un fuerte puñetazo en la mesa ordenó silencio. Lejos de amilanarse, el viejo escritor continuó con su discurso, ahora con referencias directas al mutilado general, al que comparó con el también mutilado Miguel de Cervantes. Le llamó «símbolo de la muerte», un inválido que carecía de grandeza de espíritu y que deseaba ver a España mutilada como él, además de considerar «necrófilo e insensato» el grito de «¡Viva la muerte!».
José Millán Astray respondió con un potente «¡Muera la inteligencia!» y «¡Abajo los intelectuales traidores!». El revuelo aumentó, se oyeron algunos disparos, los legionarios se aproximaron al estrado y Unamuno debió ser protegido por Carmen Polo para poder salir del lugar sin daño.
Ochenta años después se cumple la sentencia pronunciada por Unamuno y dirigida a los sublevados: «¡venceréis, pero no convenceréis!».

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine