10 de julio de 2016
10.07.2016
El Punki

En pelotas y en valenciano

10.07.2016 | 04:39
En pelotas y en valenciano

Se acerca el verano y la nueva ola de políticos de oferta que pululan el nuevo espectro municipal nos dan muchos titulares. Lo malo no es que venga una nueva política. No. Lo malo es que los que vienen a la política no se les conozca ni oficio, ni beneficio, antes de llegar aquí. Es decir, ¿qué tiene que aportar alguien que no ha trabajado en nada antes de llegar a la política? ¿Qué le vas a pedir si no sabe lo que es un impuesto o una organización? ¿Qué le vas a reclamar si no ha vivido lo suficiente como aportar aunque sea su experiencia vital? No se puede gobernar la política cuando no se puede aportar nada. Porque si nada tienes que aportar, lo normal es que te salgan todas esas ocurrencias de todo a cien.

Al parecer, el Ayuntamiento de Madrid, gobernado hoy por algunos que nada tienen que aportar, se ha encomendado a dar rienda suelta a los nudistas. Es decir, que algún día que otro se comprometen a que la gente, el gentío, vaya en pelota «picá» a las piscinas públicas. Ya estaba el país necesitado de estas ideas «ingeniosas» que acaban con la corrupción y el paro, que son dos de las preocupaciones de este populacho. Se habían comprometido a ser transparentes y, ¿qué más transparencia que quitarse la ropa y enseñar los colgajos y los traseros? Esta es la nueva política de ropa fuera. Así no se puede robar, porque, ¿dónde vas a meter la pasta si no tienes bolsillos? Ven, primer tema solucionado.

El segundo punto, el del paro es más complicado. Porque si no se compra ropa, ni zapatos alicantinos, el problema del desempleo no lo solucionamos, sino que lo agrandamos. Claro, que los «en pelota picá» dirán que como se necesitan menos abalorios, al ir desnudos, también necesitaremos gastar menos y trabajar menos. Miel sobre hojuelas. Todo solucionado en un «pis pas». Y nosotros cabreándonos por el Brexit y por la Eurocopa. Un despelote general arregla todo y para qué queremos Gobierno. Estoy deseoso que el primer gesto, para que el gentío se sienta parte de sus políticas, lo hagan cortando una cinta la Alcaldesa de Madrid y el Presidente del Gobierno en funciones. Por supuesto, en cueros. Eso sí que es pensar en la gente que no llega a fin de mes, y lo demás tonterías.

La polémica con nuestra lengua valenciana es asquerosa. Manoseada y vilipendiada con intereses partidistas de por medio, nada hace más daño a una lengua que su imposición torticera. La lengua es una riqueza cultural a proteger y a preservar. Pero sobre todo es un vehículo de comunicación. Se utiliza para entendernos, para cantar, para amar, para escribir, para recitar, para comunicarnos con los semejantes. Por eso, yo creo que saber la lengua es un derecho, pero no una obligación. Yo soy exactamente igual de valenciano no hablando nuestra lengua, que el que la habla. Y me parece un sinsentido esas legislaciones que la elevan a categoría para forzar una situación natural que es que la gente la habla como quiere y cuando quiere. Y que, lo normal, es que cuando te diriges a una persona que no la habla, intentes cambiar tu lengua, simplemente para comunicarte. Excepto un puñado de talibanes que piensan que la reivindicación llega hasta la mala educación. Claro. Porque tengo el derecho a decir que a mí me parece una falta de educación referirse a una persona en la lengua, aunque sea propia, que no conoce. Es sentido común, que sólo las opciones beligerantes y partidistas se empeñan en agitar para encabronar al gentío.

Cada vez que agitamos la lengua como estrategia política perdemos un sinfín de oportunidades. Se ha hecho más por la lengua enseñando a los niños dibujos animados en valenciano, que imponiendo a los funcionarios la lengua nuestra. Porque si ustedes creen que el valenciano es más importante que el inglés, yo no lo creo. Porque las lenguas no son más importantes unas que otras. Son más necesarias o menos. Si este debate si hubiese cerrado con sensatez y menos algarabía, no veríamos tanto griterío. Valenciano sí, pero los talibanes de la lengua no entienden el mundo. Hablan de plurinacionalidad, pero las lenguas más utilizadas en el mundo, cuentan menos en una oposición. Desnudos y en valenciano. Collons.

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