El mundo por de dentro

Esto no son lentejas

09.07.2016 | 13:40
Esto no son lentejas

Un pacto no pueden ser lentejas para unos, ni un trágala para otro. Aunque sea un acuerdo de apoyo parlamentario será duro para el Gobierno que más ha gobernado por decreto-ley; y para quienes estuvieron a 71 abstenciones de llegar al Gobierno

Esta vez tendrá que intentarlo. Mariano Rajoy no tiene más remedio que tomar la iniciativa para intentar formar Gobierno. Como partido más votado, con más representación parlamentaria, y el que ha mejorado sus resultados es, sino como dicen sus líderes el que debe gobernar, sí es el que está llamado a intentar formar gobierno. Bien sabido que al Presidente lo elige el Congreso por mayoría absoluta en primera o más síes que noes en segunda votación. Ya no cabe el tancredismo de primeros de año. Aunque empiece a dialogar con los partidos con menor representación o con el vecino de enfrente, -o aunque espere para conocer la resolución del Comité Federal socialista de hoy- al final lo que debe decir es cual su propuesta sobre los grandes temas que el mismo Rajoy enumeró. Pero no basta con decir los temas hay que conocer los contenidos.

Al PSOE le intentan cargar con la responsabilidad de una tercera convocatoria, caso de que se produzca, porque sería lo peor, es urgente, dicen, formar Gobierno y ¿en la segunda no lo era?. La segunda convocatoria la buscaron Unidos Podemos (UP) y el PP, que ha sido el mayor beneficiario. El error de Pedro Sánchez fue aceptar ser el primer nominado sin que Rajoy se sometiera a la votación de investidura o renunciara previamente. Y, los condicionamientos del Comité Federal limitan la capacidad de maniobra de los negociadores porque reducen sus opciones. Me parece evidente que el PSOE no debe aceptar la «gran coalición» con el PP, porque sería su final; también está claro que debe tratar de evitar unas terceras elecciones, aunque no a cualquier precio; que no le interesa pactar con UP, entre otras cosas porque eso les reafirma y consolida, y porque es dificilísimo por el «derecho a decidir» y por la rigidez de planteamientos de que hacen gala.

El presidente Felipe González escribía esta semana: las fuerzas políticas sino pueden formar Gobierno, tampoco pueden obstaculizar que este Gobierno se forme; y ya lo había dicho: «ni el PSOE ni el PP ni otros deberían negar la posibilidad de un Gobierno para España si no están en condiciones de hacerlo ellos» (lo comentamos en Mover ficha, INFORMACIÓN, 26/3/2016). Al igual que entonces rechaza el gobierno PP-PSOE, pero subraya más algo que entonces sólo dejaba entrever que «es bastante absurdo el debate sobre cómo se van a pronunciar el Partido Socialista o Ciudadanos o los demás si no se sabe sobre qué hay que hacer este pronunciamiento» y mas adelante advierte que el PSOE «solo puede fijar posición sobre propuestas concretas. Si pretende -el PP-que las fije sobre el programa electoral del PP ya deben conocer su oposición». Esto no son lentejas. Rajoy debe negociar sobre los grandes temas poniendo sobre la mesa propuestas concretas: cambiar la reforma laboral; derogación de la LOMCE; financiación de las pensiones; derogación o reforma de la «ley mordaza»; vuelta al modelo de RTVE que dejó Zapatero; defensa de la sanidad pública; recuperar la política exterior como política de Estado; exigencias de la Unión Europea con los ajustes, reformas y medidas ante el «Brexit»; y, el más difícil, la reforma constitucional. Estas serán las materias para la imprescindible abstención del PSOE. Negociar en serio estos temas puede llevar semanas, aunque se puede acortar camino porque buena parte de esas medidas estaban en el pacto del PSOE con Ciudadanos; y Rajoy, o el PP, necesitará a Rivera si quiere ganar la segunda votación y tener una mínima estabilidad.

Un pacto no pueden ser lentejas para unos, ni un trágala para otro. Aunque sea un acuerdo de apoyo parlamentario será duro para el Gobierno que más ha gobernado por decreto-ley; y para quienes estuvieron a 71 abstenciones de llegar al Gobierno. En cualquier caso permite mantener abierta una posible moción de censura, o el compromiso de la moción de confianza a mitad de la legislatura si no se siguen los acuerdos y los tiempos acordados. Suponiendo que lleguen a acuerdos.

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