¡Gibraltar español!

05.07.2016 | 04:08
¡Gibraltar español!

Manolo Summers fue un adelantado a su tiempo y en la «peli»: «Todo el mundo es mejor» -la segunda de la trilogía que realizó con una cámara oculta- lo dejó patente. Lo que son las cosas, ahora mismo, mientras escribo esta tribuna, estoy escuchando un mix de rock español –¡quienes me conocen saben que siempre escribo escuchando música!– y concretamente a su sobrino David, el de los Hombres G. Summers, en esa «peli», introdujo una escena en la que se ve a un tío junto a la valla de Gibraltar, con el «rusco» al fondo, y gritando, con cara de «pasmao»: «¡Gibraltar español!». Y eso es lo que han dicho la mayoría de los roqueros -¡nada que ver con el pulpo o ese tipo de música!- gibraltareños, incluidos los monos, que también tienen voz y voto. Han dicho que quieren ser europeos y amenazan con segregarse del islote -¡venga, isla grande!- por el que cabalgaba, en pelota picada, Lady Godiva, la Pérfida Albión (Reino Unido, para los más tradicionales), y apuntarse a eso de «españolear, que cantaba Luis Lucena. ¡Total, la mayoría de ellos habla «andalús», como los del grupo Taxi -antiguo Melón Diesel- o Albert Hammond, el de «Nunca llueve al sur de California» o «Échame a mí la culpa»!. Lo comprobé la primera vez que, con el añorado «alcalde de noche» y amigo Santi Carbó, visité «la roca». ¡Gibraltar español!.

Escoceses e irlandeses están que trinan y se han puesto a recoger firmas para ver si es posible recular sobre lo de salirse de la Unión Europea. La putada que le han gastado a los escoceses ha sido de las que marcan época –¡casi como las ideadas por el coletas Iglesias y sus huestes-, porque no hace mucho hicieron un referéndum para segregarse -¡salió que no!- del país de la Reina del Beefeater, esa que, según los tabloides ingleses, le preguntó a uno de sus «lacayos» que le diera tres razones para seguir en Europa. El pavo, que debe tener la inteligencia justa para pasar el día, no le dio ni una, por lo que Isabelita, la más longeva de las representantes de la realeza europea, cabeza visible de la Iglesia Protestante -¡como Francisco, pero en Inglaterra!- y mamá de Carlitos el «orejas», dejó patente que quería ser autónoma, todo lo contrario que la mayoría de los empresarios españoles, pero sin cotizar y cobrando un pastizal. Una de las razones que dieron los «inglis» para salirse de Europa -¡entre otras, claro!- es que no estaban muy de acuerdo con lo de acoger refugiados y en lo de «poner pasta» para el proyecto común. ¡Me cago en la leche!; ¡España es el país de Europa que más extranjeros acoge!.

Los británicos no han tenido en cuenta muchas cosas porque ellos -como los americanos- parecen estar por encima del bien y del mal, que para eso son ingleses, ¡qué coño!, y tienen a Shakespeare, Churchill, Diana de Gales, Darwin, Newton, el almirante Nelson, Cronwell, los Beatles, los Rollings Stones o universidades como Cambridge, Oxford o St. Andrews y el té de la cinco, además de haber inventado el «gintonic». ¡qué bueno!. Pero se han olvidado que también tienen a Manolo, María José, Ricardo, Asunción, Carmen, Carlos, Pedro, Pablo y otros tantos médicos y enfermeras españoles que les han ayudado -y ayudan- a tener una sanidad más digna, porque ellos, los ingleses, no son muy buenos que digamos en eso de poner inyecciones, curar heridas, cuidar a gente mayor, diagnosticar enfermedades jodidas o, simplemente, lavar platos en un hotel o en una cafetería y por eso echan mano de los españolitos.

Orihuela, en particular, y la Vega Baja, en general, pueden notar la salida inglesa de la UE. De momento, y partiendo de la base de que dejarán de pertenecer al Territorio Schengen, que propicia la libre circulación de ciudadanos y trabajadores por los países miembros de la UE, los «inglis» que residan en el cono sur alicantino no tendrán derecho, por ejemplo, a asistencia sanitaria, siempre que no la paguen, o estarán obligados a apretarse el cinturón por la devaluación de la libra, lo que repercutirá en que gastarán menos o nada. La costa de Orihuela acoge a la mayor colonia de ingleses de la provincia de Alicante y por ello tuvieron un representante en la esquina del Pavo, Bob Houlliston. San Fulgencio tiene un importante núcleo poblacional inglés, pero no menos significativo son los existentes en otras zonas de la comarca, a la que llegan atraídos por el sol, la gastronomía y el golf. Los «inglis» se verán privados de servicios que, casi obligatoriamente, tendrán que pagar como cualquier hijo de vecino. Algunos, incluso, tendrán que hacer las maletas y «emigrar» a su país, donde serán extraños.

Nuestra principal industria, el Turismo, se va a resentir -¡al tiempo!-, aunque, al igual que el director de Hotel Montepiedra, Vicente Medina, con quien el otro día compartí tertulia radiofónica, ¡espero equivocarme!. Lo bueno que tiene eso de que los «inglis» se vayan de Europa es que nos dejarán tranquilos con lo del «balconin» -¡que se despachurren contra el suelo en otro sitio, no en Mallorca o Benidorm- y que hagan botellón en Trafalgar Square, no en las calas de Torrevieja o Campoamor. Mientras, como en la peli de Summers, gritaré: ¡Gibraltar español!

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