02 de julio de 2016
02.07.2016

Está desolada España

02.07.2016 | 04:41

En esta desolada España, cada temporada, cada verano, cada año, los informativos hablados, escritos, digitales, etc? nos informan de cientos y cientos de incendios de todo tipo; entre ellos, los forestales.

Seguramente les parecerá curioso. En España se dispone de un registro de todos y cada uno de los incendios que se producen con independencia del dónde y del qué se quema.

Ejemplo: Podemos saber de cada incendio forestal, la hora, el día, el pueblo, la ciudad, la comunidad autónoma y las hectáreas quemadas.

¿Curioso no?

Por el contrario, no existen datos ni registro alguno sobre los árboles que se han quemado, tipo de árbol, edad, tiempo de regeneración de dicho árbol, etc...

¿No les parece curioso?

En el mundo, está de moda el medio ambiente y el mal llamado «cambio climático». No está cambiando, está tratando de adaptarse, porque se muere (es una opinión personal).

Esta científicamente probado y políticamente aceptado por muchos países del mundo, que dicho cambio lo provoca el calentamiento global y dicho calentamiento lo causa el incremento desmedido del CO2 y otros.

Todo el mundo sabe (se aprende en la escuela de Primaria) que los árboles, en general, son los comedores naturales de CO2 que intercambian por oxígeno.

Más curioso aún, ¿no les parece?

Si unimos estos hechos y datos en el mismo cóctel, se puede observar nítidamente que algo no se está haciendo bien. Pero más curioso, seguramente les parecerá si saben además lo siguiente: Hace mucho tiempo (así como 20 años) que todas las instituciones en España, desde el más pequeño parque de bomberos, ayuntamiento, comunidad autónoma, ministerio o Gobierno de España, así como varias organizaciones dedicadas a la protección del medio ambiente, saben y conocen dos cosas:

1. Los incendios siempre existirán, al menos los provocados por cuestiones naturales.

2. Que existen medios (que no quieren usar) para que los incendios sean extinguidos de forma inmediata y, en consecuencia, haya menos árboles quemados.

¿Curioso, no les parece?

Todos debemos saber que por cada árbol que desaparece menos oxígeno nos queda. Es una humilde aportación.

Gracias por leer y pensar y tener libre albedrio para actuar.

Rodrigo Díaz de Vivar «aquel todo lo ganó y a pesar de ello murió».

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