Autenticidad totalitaria de Podemos

21.06.2016 | 03:26
Autenticidad totalitaria de Podemos

Si hace un par de meses eran los periodistas y el mundo de la información quienes ponían el grito en el cielo porque Iglesias, en un acto en la Complutense, arremetía contra la prensa por «hablar mal de Podemos», asegurando «les veo con cara de miedo por primera vez a los periodistas», hoy son los jueces y fiscales quienes han de salir en defensa de su independencia frente a Podemos y critican a Monedero por reclamar un Gobierno que dirija el aparato judicial al asegurar literalmente en un mitin en Cartagena: «Os digo algo, en nuestras filas van muchos jueces, van guardias civiles porque están esperando un Gobierno que les dé la orden de detener a toda esta cuerda de corruptos; es lo que está esperando buena parte de la judicatura y de la Guardia Civil que está con nosotros». Semejante afirmación de corte totalitaria ha sido calificada como «disparate» a través de los portavoces de la Asociación Profesional de la Magistratura, de Jueces para la Democracia y de la Unión Progresista de Fiscales, entendiendo que no respeta la separación de poderes (en este caso del Poder Ejecutivo y el Judicial), principio esencial del Estado de Derecho. Si en su día Iglesias, ante la oleada de críticas y el plantón de los periodistas por su ataque verbal a la prensa libre, consustancial asimismo con el Estado de Derecho, se vio obligado a rectificar, aunque sólo a medias, reconociendo al menos «nunca debí señalar a un periodista» (había intentado denigrar en dicho acto personalmente a uno de ellos, que le era molesto) pero sin desdecirse de su crítica general a la prensa, hoy Monedero, ante la contundente reacción de jueces y fiscales, se ve obligado también a matizar sus palabras en el sentido de que lo que quiso decir es que jueces y fiscales van en sus filas «porque quieren un Gobierno que les deje hacer su trabajo con independencia», rectificación contradictoria con lo que literalmente dijo: «un Gobierno que les dé la orden de detener?». ¿Es que Monedero no sabe expresarse?, ¿es un cínico incapaz de reconocer que tuvo un lapsus?, ¿es que le traicionó el subconsciente?... Me temo que, salvo lo primero (sería impresentable que siendo profesor universitario no supiera expresarse con claridad), tuvo un lapsus al traicionarle el subconsciente por estar pensando en el auténtico modelo de Estado totalitario en el que cree y al que defiende.
Sencillamente Monedero e Iglesias apuestan por un modelo de Estado autoritario, consustancial con el comunismo marxista-leninista, en el que la separación de poderes ni existe, ni conviene que exista, para que el Ejecutivo pueda actuar sin contrapesos, incluido el de la prensa libre, e imponer así su suprema verdad, elevada a dogma de fe, al conjunto de la ciudadanía, que, cada vez menos libre, ha de ser rescatada de la miseria por los salvadores de la patria a costa de arrancarles de cuajo la libertad, cualidad consustancial al ser humano. Sencillamente Monedero e Iglesias rectifican y matizan sus propuestas cuando la reacción libre de la ciudadanía les hace entender que aún no se dan las condiciones objetivas para tomar el cielo por asalto y que, por tanto, les conviene más, por razones tácticas y estrategias, que no por convencimiento, mantenerse en los postulados razonables del sistema democrático, que pretenden destruir, hasta alcanzar el poder y, desde él, tener mucho más fácil imponer su modelo de Estado. Sencillamente Monedero e Iglesias simplemente hacen gala de la autenticidad totalitaria de Podemos y, como cofundadores e inspiradores del movimiento, hoy ampliado con la apreciable aportación de IU, de vez en cuando se quitan la careta amable democrática para exhibir su verdadero rostro desagradable autoritario, aunque tengan que maquillarlo inmediatamente (el comunismo marxista leninista no vende) para venderlo como populismos transversales e incluso como socialdemocracia, que es mucho más rentable.
Por tanto, el discurso de Monedero, que, como dice el portavoz de Jueces para la Democracia, «desconoce la separación de poderes y los principios básicos del Estado de Derecho», no es un «disparate», como afirma dicho portavoz, es simplemente una propuesta electoral disparatada para cualquier demócrata, pero que encaja perfectamente en cualquier programa de un partido totalitario. El disparate es que en una sociedad libre y democrática, como la española, semejantes planteamientos antidemocráticos trasnochados no sean despreciados por la inmensa mayoría de la ciudadanía y prosperen camuflados entre buena parte del electorado, sin entender que sin libertad es imposible construir ningún paraíso prometido, sino, como demuestra la Historia, verdaderos infiernos de los que es difícil salir. Este es el verdadero disparate, pues los líderes radicales comunistas, están en su perfecto derecho, aunque sea de vez en cuando, de proclamar la autenticidad totalitaria de su movimiento, lo que, como dice el portavoz de Unión Progresista de Fiscales, hasta «sería gracioso si no fuera porque hay una expectativa de Gobierno». Esta es la tragedia y el disparate.

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