Tribuna

Puedo prometer y prometo... el Corredor Mediterráneo

19.06.2016 | 05:59

El próximo 26-J, una vez más, los españoles iremos a las urnas a ejercer nuestro derecho al voto con responsabilidad, pero también con la ilusión de que nuestros representantes políticos gestionen adecuadamente nuestras necesidades y ayuden a que nuestra sociedad cada día sea mejor. El periodo electoral es el momento en el que los políticos hacen gala de sus mejores propósitos y se recurre a aquello de puedo prometer y prometo? y todos, sin excepción alguna, han prometido el Corredor Mediterráneo.

Lo que ocurre es que una vez pasadas las elecciones, vienen los olvidos, los retrasos y las escusas. Y es esto precisamente lo que ha venido pasando desde hace más de treinta años con el Corredor Mediterráneo. Pese a que la sociedad de la Comunidad Valenciana, con el mundo empresarial a la cabeza, ha venido reclamando su construcción desde mediados de los años ochenta, lo cierto es que podíamos afirmar, con tristeza y enojo, que nunca ha estado en la agenda del Gobierno de España. Es incomprensible, un escándalo, que la infraestructura más importante de todas las que necesita nuestro país, no esté acabada por falta de voluntad política, por no hablar de sistemática obstrucción política.

Nunca se ha valorado desde el Gobierno de España la importancia que la conexión ferroviaria en ancho internacional tiene para mejorar la accesibilidad al mercado europeo y reducir los costes de transporte del Arco Mediterráneo español, donde se concentra el 50% de la actividad exportadora del país. Si lo hubiera hecho, el Corredor estaría terminado.

Menos aún se ha tenido en cuenta la gran concentración demográfica de este Arco y su vocación turística, porque sino la alta velocidad entre la segunda y tercera ciudades de España, estaría hace años en funcionamiento.

Por si no fuera poco, renunciar a potenciar las dos actividades que han posibilitado nuestra salida de la crisis, las exportaciones y el turismo, también supone una absoluta falta de visión y ambición políticas. Pero lo más grave es hacer caso omiso del gran motor del cambio en el modelo productivo que supone la combinación del Corredor y el sistema portuario del Mediterráneo español. Una combinación capaz de impulsar nuevas actividades de mayor valor añadido y de clara vocación exportadora. Algo de lo que el país no puede prescindir si se quiere consolidar la reactivación económica.

Bueno, hasta aquí argumentos racionales, lógicos y sensatos que deberían servir para que el corredor mediterráneo fuera un proyecto estratégico de todos los partidos que concurren a las elecciones. Pero como estamos en periodo electoral, recurramos al argumento que de verdad importa a los distintos candidatos: ¿quieren señores políticos el voto de los ciudadanos de la Comunidad Valenciana? Pues acaben con la marginación inversora en infraestructuras de nuestra región, comprometiéndose con fechas, plazos y actuaciones concretas.

Porque anuncios como los de esta semana de la Ministra en funciones, primando el desarrollo del puerto de Barcelona, ya conectado con Europa en ancho europeo, y de Cataluña, en perjuicio del resto de regiones del Mediterráneo, como la Comunidad Valenciana, nos asombran e indignan. El resultado sería: estrangular el potencial de desarrollo del país y la sana competencia portuaria, agravando la discriminación en materia de infraestructuras que vienen sufriendo la Comunidad Valenciana y otros territorios de la mitad sur del Arco Mediterráneo, y agudizar el desequilibrio territorial del país. Una aberrante política de estado que en modo alguno puede consentirse.

Como todos los partidos apuestan por la consolidación del crecimiento a largo plazo, exigimos un pacto de estado que ponga este proyecto en la agenda gubernamental y su inmediata ejecución. Al tratarse de una infraestructura incluida en la red básica europea, contar con financiación comunitaria, ser financieramente rentable, económicamente productiva, ambientalmente beneficiosa, impulsora de nuevas actividades y de la competitividad de los sectores exportadores tradicionales (desde la agricultura hasta la industria tradicional, el sector del automóvil y el turismo y actividades de ocio) no puede haber objeción alguna. Lo único que hay que hacer, en beneficio del interés nacional, es superar la falta de voluntad política y la incapacidad gestora que lo ha mantenido bloqueado hasta ahora.

Para ganar tiempo, reducir costes y eliminar trabas de movilidad a nuestras actividades exportadoras, la implantación del tercer carril debe finalizarse antes de mediados del año 2017, como se ha comprometido la ministra de Fomento en funciones. También es necesario eliminar los estrangulamientos que hoy dificultan el tráfico de mercancías entre Tarragona y Barcelona y desarrollar los accesos a los puertos y las tan necesarias plataformas logísticas. Es un proyecto de bajo coste que debiera haberse terminado hace más de un año, ya existe la dotación presupuestaria para su ejecución, según la ministra, y sin ser una solución óptima, permite mejorar la accesibilidad a los principales mercados del área más exportadora de España, reducir el coste de transporte, agilizar el tráfico, disminuir la contaminación e impulsar la actividad portuaria y logística, al abrir un nuevo canal para el tráfico de mercancías entre Asia y el centro y norte de Europa.

Siendo una inversión productiva y transformadora de un área fundamental del país y garantía de un crecimiento sostenible y de calidad, cualquier partido serio y responsable debe priorizar la inmediata finalización de las obras del tercer carril, como solución provisional y de tránsito hacia el Corredor, al tiempo que poner en ejecución sin demora el proyecto definitivo, en doble plataforma como fue aprobado por la Comisión Europea. Retrasar ambos proyectos no sólo constituiría una muestra de irracionalidad política y económica, sino de irresponsabilidad social, al estrangular el futuro de los más vulnerables y en situación de riesgo: parados, agricultores y trabajadores industriales y de servicios del Arco Mediterráneo español.

Una cosa está clara y es que la sociedad valenciana puede prometer y promete que no tolerará ni un agravio ni un atropello más.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine