El ocaso de los dioses

Miradas selectivas

19.06.2016 | 05:59
Miradas selectivas

ras el previsible y aburrido debate electoral que las televisiones nos endosaron el lunes pasado a cargo de los cuatro jinetes del Apocalipsis político español con el que nos encontraremos después de 26 de junio, los partidos y sus líderes siguen como si aquí nada hubiera ocurrido; como si no hubieran sometido a la sociedad a sus particulares caprichos, a sus superlativos egos y a sus mezquinas ambiciones personales durante seis interminables meses a despecho de lo que necesitaba España. Sin embargo, y pese a la campaña electoral que de nuevo vuelve a martirizarnos, también hemos conocido, vivido y sufrido esta semana otros episodios de especial relevancia que de alguna manera trufan nuestro día a día poniéndonos de manifiesto que el mundo, incluida España, sigue su curso importándole muy poco si Ciudadanos logrará ser finalmente un partido más allá de la juvenil telegenia de Rivera; si Pablo Iglesias (el otro) confiesa por fin que es cristiano demócrata sobrevenido tirando a liberal por si consigue dar el «sorpasso» al PP; si Rajoy acepta que en la vida política existe la posibilidad de ceder el testigo a otros aunque solo lleve en la vida política toda la vida de los otros; o si Sánchez será descabalgado por los suyos tras el más que previsible fracaso del PSOE. Por cierto, el apolíneo Peeeedro, en un alarde de conmovedora reflexión político-deportiva sin ápice de demagogia, dice no sentirse muy cómodo con la alineación del guardameta De Gea por el «caso Torbe»; menos mal que De Gea y la presunción de inocencia se han sentido más cómodos que el inmaculado Sánchez y España ganó a la Turquía de Erdogan con el que tan cómodos se sienten Zapatero y Sánchez; como siga tan incómodo –con De Gea, digo, no con Iglesias– seguro que perderá las elecciones, pero España podría ganar la Eurocopa.

Y por aquello que les contaba sobre tragedias sufridas esta semana al margen de la campaña electoral española, les recuerdo que esta semana se producía un atentado en un local gay de Orlando con 49 personas asesinadas y muchos otras heridas graves, la peor matanza a tiros registrada en la historia de EE UU. El autor del terrible crimen era un yihadista de ascendencia afgana investigado por el FBI por sus vinculaciones con el terrorismo islámico. El ataque fue reivindicado por el Daesh. El padre del asesino, nacido en Afganistán, no solo declaró a la televisión sus simpatías por los talibanes, sino que después del atentado dijo que Dios castigará a los homosexuales. Y para que ustedes dos entiendan qué es la multiculturalidad en una sola dirección, resulta que se va de Afganistán a Estados Unidos y desde la televisión apoya a los talibanes y dice que Dios (el suyo) castigará a los homosexuales. No sabemos si se refería al castigo en la otra vida, pero él si sabe que en esta vida los homosexuales son ahorcados de grúas, lapidados y arrojados desde las azoteas en Irán, Arabia Saudí, el Afganistán talibán y muchos otros países islámicos donde la homosexualidad se condena con la muerte o, en el mejor de los casos, con latigazos y duras penas de prisión. También a las lesbianas.

A título informativo, esta semana era detenida una joven pareja en Marrakech por besarse a la hora del ayuno en el Ramadán, y dos jóvenes eran castigados con dos meses de cárcel por beber agua. En Qatar, condenaban a una mujer holandesa por denunciar haber sido violada, mientras en Emiratos Árabes Unidos se condenaba a una noruega que había denunciado a su jefe por violación. ¿Han visto alguna manifestación convocada por el feminismo de salón contra estos hechos? Yo tampoco. Esto es lo que hay pese a que la ciega progresía occidental, su aburguesada gauche divine, esté instalada cómodamente en las carpas de la multiculturalidad, el buenismo, lo políticamente correcto y su mística fascinación por el islamismo. No tienen más que ver los esfuerzos que se hicieron en ciertos foros para que los horribles crímenes en el local gay de Orlando parecieran obra de un homófobo sin vinculaciones con el islamismo radical, algo desmentido tras la constatación de que el asesino había jurado fidelidad al Estado Islámico. Lo mismo que juraron Syed Farook y su mujer Tashfeen Malik poco antes de asesinar a 12 personas el diciembre pasado en San Bernardino.

¿Y España? Instalada en la paradoja, como siempre. Esta semana un grupo feminista, anticapitalista y de extrema izquierda de la Universidad, según las investigaciones policiales, profanaba la capilla católica de la Autónoma de Madrid: suelo, muros, bancadas, confesionario, sagrario y figuras religiosas. En Valencia, para convocar a la concentración del día del Orgullo LGTB (lesbianas, gays, transgénero y bisexuales), Endavant (Organización Socialista de Liberación Nacional), integrada en la CUP catalana, utilizaba un cartel mostrando a la Virgen de los Desamparados, la «Geperudeta» besándose en la boca con la Virgen de Montserrat, la «Moreneta». No hay que hacer demasiados esfuerzos para ver hacia dónde dirigen sus miradas selectivas determinados grupos. No. ¿Es el mundo al revés? Tampoco.

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