08 de junio de 2016
08.06.2016

Poesía y estrellas

08.06.2016 | 04:19
Poesía y estrellas

Si bien el objeto de estudio de la psicología se centra en la conducta y los procesos mentales, emocionales y cognitivos, de los individuos, no quiere ello decir que sea ésta la única disciplina que aborda tales cuestiones. Por eso, atender a otras formas de acercarse al mundo, puede servirnos como un complemento enriquecedor.
Ya ocurrió que la filosofía del prusiano Immanuel Kant y sus conceptos sobre el tiempo y el espacio, acabaron orientando acertadamente a los físicos actuales y sus teorías cuánticas. Igualmente, los conceptos del escritor francés de ciencia ficción Julio Verne, acabaron por materializarse en proezas reales como el helicóptero, el submarino o el viaje a la luna.
En esta ocasión vamos a prestar atención a la poesía y su capacidad para aproximarse a la verdad del comportamiento humano de un modo en que las disciplinas científicas aún no han logrado. Cuando, por ejemplo, la poetisa argentina Alejandra Pizarnik nos dice «La jaula se ha vuelto pájaro», la imagen que inmediatamente aparece en nuestro interior es la de la libertad. Pero ahora, este concepto cobra una fuerza mucho mayor que si buscáramos la definición de la palabra «Libertad» en un diccionario. Ahora esa idea se ha convertido en un sentimiento.
La poesía trasciende la lógica directa, igual que el chiste, para traernos con más intensidad y acierto, la verdad. Cuando el madrileño Francisco de Quevedo se burla de ese «hombre a una nariz pegado», que no era otro que su coetáneo Luis de Góngora, va más allá de la mera descripción; nos provoca una sonrisa.
Según expresa Lawrence Maxwell Krauss, doctor en Física Teórica por el Instituto Tecnológico de Massachussetts, el asunto más poético que conoce en torno a la física es que cada átomo de nuestro cuerpo vino de una estrella que estalló. Y los átomos de nuestra mano izquierda vinieron probablemente de una estrella diferente que los de nuestra mano derecha. El carbón, el nitrógeno, el oxígeno o el hierro fueron creados en los hornos nucleares de las estrellas, y gracias a que ellas estallaron, nosotros estamos aquí hoy en día.
Pero quizá desde la poesía se sugeriría que somos algo más que ese conjunto de átomos unidos, que somos esencialmente la energía que les da la vida –emocional y autoconsciente– a todos ellos. Una energía cuyo origen sigue siendo desconocido para la ciencia, y que seguramente no se rige por las leyes de causa y efecto, sino que más bien las reorienta: el amor.

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