Un abismo cercano

31.05.2016 | 04:12
Un abismo cercano

La guerra ha logrado el propósito de quienes la provocan: la indiferencia del resto del mundo hasta que la faena haya quedado terminada. Mientras tanto, veo en internet las fotos de varias ciudades machacadas, destruidas, irreconocibles ahora como ruinosos panteones que recuerdan la ferocidad del ser humano en estado puro.
Pendientes del Estado Islámico (IS) y sus devastaciones, no podemos desviar la atención de algunas atrocidades que nos salpican de cerca (París, Bruselas...) aunque tienen un punto más de monstruoso a lo que la guerra ya lo es de por sí. Me refiero las fotos de una ciudad concreta en territorio de Turquía, cuyo gobierno ha sido capaz de bombardear a su población civil con artillería pesada, destrozándolo todo contra civiles apenas armados con fusiles. Alguna vez he escrito sobre algo parecido pero es que me resulta inhumano el silencio que acalla cualquier condena. Espero que la población Nusaybin llegue a recordarse como un lugar en el que se cometieron crímenes contra la humanidad, con más de ocho mil edificios destruidos. Vaya unas fotos de la ciudad, parecidas a algunas de Siria, por cierto. Se habla de mil muertos, pero nadie sabe la cifra exacta de la matanza turca contra su propia gente.
Es curioso, «su propia gente», porque son ciudadanos turcos; y no han dudado en arrasar a «su» ciudad. Pero en realidad, es –era– una población kurda llamada Nisêbîn en su idioma original, con 80.000 habitantes antes de que el gobierno turco decidiera borrarla del mapa. Los que huyeron y hoy son refugiados vaya usted a saber por dónde andan, pero tampoco importan a nadie. Todo el Kurdistán ocupado es una gran marea de genocidios y refugiados al amparo de la ilegalidad internacional.
Desde el asentamiento de Erdogán, los neo fascistas infestan el ejército turco, desde ese complejo de inferioridad escondido en el de aparente complejo de superioridad pero que, en realidad, es el mismo complejo que tienen los mesías que añoran recuperar el imperio, en este caso el turco. Por estos lares también padecimos algo de esto. Y, atención, que estoy denunciando algo más: a quien es el aliado turco, sí, cuyo ejército está en la OTAN y su gobierno sigue discutiendo cómo entrar en la Unión Europea. Y lo que es peor, la UE ha pactado con estos islamistas de Erdogán para que se ocupe de las personas refugiadas que Europa repudia por seis miserables millones de euros. De nuestros impuestos, ante el silencio general de casi todos.
El dolor en este caso es mayor porque dentro de unos minutos ni nos acordaremos del nombre de esta ciudad destrozada; como para acordarnos de sus muertos y sus habitantes que vagan erráticos buscando un lugar que les acoja... porque a esos seis millones de euros entregados al gobierno turco para quitarnos de la vida los refugiados sirios, nuestras autoridades europeas no quieren saber nada de los habitantes de esta machacada ciudad kurda. ¿A dónde vamos? Creo que tanta indiferencia egoísta nos conduce a nuestro propio abismo.

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