24 de mayo de 2016
24.05.2016

La súper endeudada España

24.05.2016 | 04:32

Parece ser que la deuda soberana española ya ha alcanzado el 100% del Producto Interior Bruto (PIB), fundamentalmente a medio y largo plazo. Esta situación no se conocía desde hace más de cien años y a principios del siglo XIX fue consecuencia de las deudas coloniales y de las indemnizaciones que en el reinado de Alfonso XIII tuvimos que llevar a cabo con las pérdidas de las colonias de Cuba, Puerto Rico y Filipinas.
Noticia no muy halagüeña ya que supone una carga de intereses muy alta y un importe difícil de hacerla desaparecer ya que España no está cumpliendo el límite de déficit presupuestario anual y cada vez se acerca más a una posible multa de la Unión Europea (UE) que como consecuencia del déficit público español del año 2015 cifrado en el 5,1% podría materializarse en una multa del 0,02%, es decir, 2.000 millones de euros, aunque se ha negociado con la Unión Europea el aplazamiento de esta multa según resulte de las Elecciones Generales de España el 26 de junio de 2016. La Unión Europea exige, a partir de este año, un reajuste del déficit público español de 8.100 millones de euros.
Añadamos a esta situación el repunte que está teniendo la cotización del precio del petróleo y un presumible aumento del tipo de interés de la Reserva Federal de Estado Unidos (FED) muy próximo, que tal vez no ocurra de inmediato pero con la que puede sorprendernos Washington. Si así ocurriera la situación financiera de la economía española sería insostenible.
¿Por qué hemos llegado a este extremo? Tal vez sea por varias causas, entre ellas la crisis económica y financiera que se ha ido generando a nivel mundial, con altas repercusiones en nuestro país, pero también hemos de considerar que en la estructura del Estado español existen más de dieciocho generadores de gastos, séase Estado central, organismos independientes, comunidades autónomas y otras entidades que se gestionan con unos principios que nunca son admitidos en la ortodoxia contable, séase, liberalidad de gastos, generadores de ingresos, atribuciones en competencias fiscales y que al mismo tiempo estas instituciones tienen la doble condición de ser contables y pagadoras. Estos principios no tienen encaje en una ortodoxia financiera.
Ante este panorama e independientemente de los resultados de las próximas elecciones de junio de este año el horizonte es algo oscuro por no decir negro.
¿Qué hacer? Pues arbitrar fórmulas para que la deuda soberana española se sitúe en el 60% establecido en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la Unión Europea que coadyuva al sostenimiento del euro.
Pudiera ser una solución el que el 40% de la actual deuda española se transforme en deuda perpetua, si así lo admitiera la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la UE, siempre con ciertas condiciones leoninas impuestas por estos organismos. Esta deuda perpetua sería a tipos de interés más altos y su cotización en mercados internacionales resultaría poco sólida. Si no fuera posible habría que buscar otras vías.
Según mis cálculos España debería tener un déficit anual, exigido por la UE, del 2,50%, lo cual creo que es inalcanzable, y si lo fuera duraría más de cuarenta años para mitigar nuestra súper endeudada España.
Siempre nos queda la originalidad y creatividad del ingenio de los españoles aunque en cuestión de finanzas y deudas las innovaciones no resultan muy eficaces.

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